Buscar

BENDIGAMOS A OTROS

Único Dios, Eterno y Poderoso para salvar.

Amor propio

A veces nos falta prestar atención a nuestro derredor, obviamos muchas cosas que nos rodean, pareciera ser que no vemos bien nuestro entorno. Vamos demasiado rápido por esta vida que ni siquiera vemos quien está a nuestro lado. Solamente vivimos para nosotros y no para los demás. Somos demasiado orgullosos y egocéntricos. No es malo ser hedonista. Amarse uno mismo es bueno, si solo lo podemos controlar y mantener un estado emocional estable. El problema estaría si no podemos dominar nuestra manera de amarnos, lo que podría llevarnos al egocentrismo.
Debemos amarnos, cuidarnos, respetarnos y darnos algunas veces nuestros gustos, no es malo; pero hay quienes no pueden controlar sus impulsos, son dominados por los deseos que no pueden controlar y sus deseos los llevan a cometer actos que pueden ser dañinos para su salud y para quienes los rodean.
Amarnos a nosotros mismos debe tener un límite. Todo lo que hagamos debe estar controlado, es difícil hacer algo y no poderlo controlar, nos puede suceder con el amor propio. Podemos llegar al punto en amarnos demasiado que obviaremos las personas que están a nuestro lado, quienes también nos aman, pero a su manera. Todos aman de diferentes maneras, y hay algunos que les es difícil expresar su amor hacia los demás, les es difícil expresar sentimientos de amor, compasión. No es que no pueden querer a alguien, se les hace difícil mostrar afectos de cariño.
Para amar a alguien más. Debemos amarnos a nosotros mismo primero, no podemos amar a alguien si no sentimos amor. Sería ilógico que digamos “te amo” cuando no siento amor por esa persona. Esa frase primero debo sentirla, si la siento en mi corazón, entonces podré decirla libremente. Dios mismo nos dio un nuevo mandamiento, él es el mejor ejemplo para poder amar a alguien, él se dio a si mismo por regalo a nosotros, no merecíamos ese regalo, se ofreció sin esperar nada a cambio. ¿Podemos llegar a ese punto de amor? No podemos. Porque nos falta sentir amor.
Llegaremos a ese punto cuando tengamos una relación cercana a Dios. Al estar cerca de Dios podremos sentir amor, compasión, querer a alguien más se hará lo más fácil.
Un nuevo mandamiento os doy: Que os améis unos a otros. Ese mandamiento podemos cumplirlo, esa orden es sencilla de cumplir y cada uno de nosotros puede hacerla realidad es su vida. Si tenemos a Dios en nuestro corazón, será sencillo. Esta frase no viene sola, viene acompañada de algo más. Así como yo os he amado. Dios nos amó primero. Él fue el primero en amarnos con nuestros defectos, con nuestras infidelidades, con nuestras impiedades; nos regaló su gracia que no merecíamos. Podemos tener su gracia con nosotros, pero algunos aún seguimos siendo infieles. En nuestro trabajo, nuestro hogar, nuestras relaciones. Para ser fieles, debemos hacer cambios constructivos en nuestro ser.
Para que vosotros también os améis unos a otros. Si nos amamos, si somos fieles a Dios, podemos amar a las demás personas y así cumplir la orden de Dios. Podemos amar a alguien más sin esperar nada a cambio, Dios nos dio el mayor ejemplo, nos entregó a su Hijo. ¿Podemos seguir su ejemplo en amarnos unos a otros? Claro que podemos. Pero hay una condición, ser fieles a Dios.

Miley Cyrus critica a cristianos conservadores por creer en “cuentos de hadas”

La ex estrella de Disney, Miley Cyrus, ha criticado a los cristianos conservadores por creer en “cuentos de hadas” porque no renuncian a sus puntos de vista tradicionales sobre el matrimonio. Además, dijo que no se debe permitir hacer leyes en los Estados Unidos, sobre todo porque ahora los defensores del matrimonio entre personas del mismo sexo están aparentemente ganando terreno.

En una reciente entrevista con Paper Magazine, Cyrus dijo que se considera a sí misma como la “persona menos crítica”, por ello y tiene “un desprecio particular por los legisladores fundamentalistas que se manifestación contra este tipo de cambios progresivos que pueden salvar vidas en la comunidad LGBT”.

Cyrus dijo que está abierta a amar a cualquiera ya sea niño o niña. Cuando tenía sólo 14 años, la cantante admitió que ella comenzó a sentir una atracción hacia las mujeres.

Ella recuerda que le dijo a su madre que ella admiraba a las mujeres de una manera diferente.

“Y ella me preguntó qué significaba eso. Y yo le dije:” Yo las amo. Las amo como amo a los chicos”, le dijo a su madre. “Para ella era tan difícil entender”.

Cyrus dijo que su madre no quería que fuera juzgado y que esto la llevaría al infierno, pero al final, según la cantante “ella cree en mí más de lo que cree en algún Dios”.

La cantante fue criada en un hogar cristiano amoroso y fue bautizado en una iglesia bautista del Sur. Cuando ella estaba empezando su carrera, con el personaje de “Hannah Montana”, ella le dio crédito a la iglesia como su “mayor fuente de fortaleza”.

Pero después de que la serie de televisión sana envolvió a Cyrus, esta ganó más popularidad y ella desarrolló una visión diferente acerca de Dios y la iglesia. Su padre Billy Ray Cyrus incluso le dijo a la revista GQ que se arrepentía de haber puesto a su hija en el centro de atención porque ahora la industria del entretenimiento ha destruido su fe.

“En algún lugar a lo largo de este viaje, tanto la mía y la fe de Miley ha sido sacudida. Eso me entristece más”, dijo.

http://www.noticiacristiana.com/

¿Qué debo cambiar?

¿Acaso soy el único que ve los errores en las personas? Estoy tan siego que no puede darme cuenta de mis propios errores y si fijarme en los que cometen las demás personas, como seres humanos así somos, únicamente percibimos los errores de los demás, menos los nuestros, grave error. Si deseo cambiar debo empezar a ver mis propios errores y debilidades, si los encuentro debo empezar a eliminarlos e ir borrándolos lentamente hasta que un día desaparecerán totalmente. Sé que el camino es largo y muy difícil, a nadie le gusta auto examinarse y mucho menos ver más allá de donde puedo con mis ojos físicos, necesito tener una conciencia dispuesta a cambiar y dejar atrás todo lo que me hace daño.

         Pero no admitimos cuando las demás personas nos dicen la verdad, no nos agrada que nos digan en que nos equivocamos, porque para todo tenemos miles de excusas, excusas que nos hacen más daño cada día que las utilizamos para evitar ver dentro de mí.

         Vivimos en una burbuja que nosotros hemos creado, le dimos la forma y el color que quisimos. Podemos pasar allí el tiempo necesario para protegernos del mundo que nos rodea, nuestro único fin es la auto-protección, ¿pero de qué me protejo? ¿De las personas que me rodean? ¿Del medio ambiente?, o ¿de nosotros mismo? Nos protegemos de nosotros mismos, somos los únicos que podemos hacernos daño, somos una especie muy inteligente pero al mismo tiempo la más dañina, acabamos con todo lo que nos rodea. Podemos llegar a ser tan malvados que acabaríamos suicidándonos, y muchas veces así sucede. Tenemos tanto rencor, tanto odio, tanto maldad en nuestro corazón que es parte de nuestro ser, guardamos rencor por toda la vida, hasta que fallecemos e incluso unos lo llevan consigo a la tumba donde ya no se puede dejar atrás todo lo malo que hicimos en esta tierra. ¿Por qué somos tan malvados con nosotros mismos? No nos amamos, no nos respetamos, no nos damos el valor que Dios nos dio un día cuando Él murió en la cruz, si tan solo nos amaramos un poco, y respetáramos a los demás, viviríamos en paz con nosotros y quienes nos rodean.

Sería una “utopía”, pero podemos volverla realidad si tan solo quisiéramos dar un paso adelante y dejar todo lo malo que tenemos en el pasado. Todo inicia con un cambio de actitud. Nuestra actitud debe ser positiva, no dejarme influenciar por los malos pensamientos que atacarán mi mente y mi corazón, todo cambio empieza en el interior y deja ver su resultado en el exterior. El tiempo de empezar a realizar ese cambio es ahora, no debo postergarlo, esa postergación nos perjudica. Tal vez estamos acostumbrados a dejar las cosas para otro día, pero cuando se trata de nosotros, debemos actuar en el mismo instante que nos sentimos mal, e ir paso a paso, subiendo un escalón a la vez, es ilógico que pueda subir dos escalones al mismo tiempo, si lo llegáramos hacer, lo más probable que sucederá, terminare en el piso.

Después de la caída es más fácil ponernos en pie nuevamente y estar listos para la batalla, ahora sé que es lo que debo hacer para no caer. Mantenerme firme, un profundo deseo de querer cambiar, no un deseo pasajero sino uno permanente, un deseo que puede estar dentro de mí ser por mucho tiempo. Si tengo ese deseo de llevar a cabo un verdadero cambio en mi interior y luego en mi exterior, debo comenzar por auto-examinarme, ver muy dentro de mí, hacer una investigación exhaustiva de lo que afecta mi comportamiento, cuáles son mi actitudes, quedarme con lo bueno y sano, y echar fuera todo aquello que afecta mi conducta, mi relación con quienes me rodean. Nadie más que yo puedo saber que debo sacar de mí, incuso podré llegar a pensar que hay ciertos comportamientos que me gustan, cuando la verdad es otra, me afectan; comportamientos que no me doy cuenta que son parte de mí, pero quienes me rodean si los ven. No ver las reacciones de las demás personas ante mi conducta negativa, me hace ciego; cuando la realidad debe ser otra.

LA MEJOR SALIDA.

Siempre habrá una puerta que me llevará a la salida inmediata, esa puerta que me permite huir de todos mis problemas. Siempre es más fácil escapar, huir que enfrentar el problema de frente, huimos porque tenemos miedo o porque no somos capaces de hacerle frente a lo que tenemos frente a nosotros.

Posiblemente tenemos temor a salir lastimados, y por eso nos damos a la huida, pero huir no aliviará el problema, huir no es la mejor ni la única solución. Porque donde sea que valla siempre me seguirá el problema del que trato escapar. La mejor manera de solucionar mis problemas, es enfrentándome a él; sé que saldré herido, posiblemente llore, pero tendré la certeza que enfrentándome al problema, estaré en completa paz. ¿Enfrentarme solo es la mejor solución? Claro que sí, o mis problemas son de interés colectivo, ¡no! Mis problemas son únicamente míos, yo debo enfrentarme a ellos, debo estar consiente de mis fortalezas y debilidades para poder salir vencedor.

Sí me considero lo suficientemente espiritual, claro que mi ayuda será espiritual, y seré vencedor sin dudarlo, porque Dios es quien me fortalece, pero si no me considero espiritual, mi batalla será más dura, y más cruel,  y mis heridas aún más profundas, tardarán mucho tiempo en sanar. Pero cuando Dios pelea por mí, estoy tranquilo, tengo paz en mi ser, mi alma esta quieta, no tengo ningún temor, porque sé que Dios es quien me ha dado la victoria por completo.

La mejor salida a todos mis problemas, dificultades, es la oración, no aquella oración que no tiene sentido donde mis palabras son vagas y superfluas, Dios conoce lo más profundo de mi corazón y él sabe cuándo mi oración es totalmente sincera, franca. Mi oración delante de Dios siempre será sincera, porque delante de él, estoy expuesto totalmente; delante de Dios no puedo ocultar absolutamente nada, Dios me ve como realmente soy, y muchas veces desconocemos esa parte importante, ser nosotros mismo en la oración y en nuestro caminar diario.

Mi oración debe ser sincera, no debo utilizar palabras o frases complejas, ¿a quién engaño? ¿A quién quiero impresionar?, a nadie, a Dios no lo impresiono con nada, él me conoce y sabe exactamente cuando mi oración es falsa, si es falsa él no me escucha, no me presta atención. Ser sincero conmigo mismo es el secreto para que me presente delante de Dios tal como él me ve, si sincero en la oración, tengo por seguro que Dios presta atención a mis suplicas.  La oración debe ser agradable a Dios, debe ser según Su voluntad. Debemos pedir algo conforme la voluntad de Dios para que podamos tener respuesta a nuestra oración. ¿Pero cómo saber si nuestra oración es conforme a Su voluntad? Cuando estamos en oración, debemos sentir paz, esa paz que solo Dios puede dar. Si tenemos seguridad en que nuestra oración es agradable a Dios y pedimos algo que no es envidioso o para llenar nuestros deseos, seguramente tendremos respuesta a nuestra petición.

Muchas veces, tal vez no llegará una respuesta en el momento que queremos, podremos esperar mucho tiempo, o quizás nunca tendremos respuesta; tener confianza en que Dios sabrá cómo respondernos es ser humildes, la mejor respuesta tal vez sea un no.

Dos pasos adelante…uno atrás.

Dios nos perdona de todo pecado, instantáneamente borra todo lo malo que hagamos, si y solo sí confesamos que somos pecadores y que estamos arrepentidos de haber actuado mal. Pero ese arrepentimiento significa, “no volver hacerlo de nuevo”, es un giro de ciento ochenta grados a mi vida. Pareciera fácil dejar de pecar, pero no lo es. Por el pecado que está en nuestro ser, lo que podemos hacer y debemos es evitar a toda costa pecar, es alejarnos de todo lo malo que pueda hacer que nos desviemos del camino que Dios ha fijado para nosotros. Eso implica fuerza de voluntad que muchas veces no tenemos, o nos cuesta tenerla. Como dice el apóstol Pablo, “lo que no quiero eso es lo que hago, y lo que quiero no hago”.

El apóstol tiene toda la razón cuando en la carta a los Corintios describe esa situación pecaminosa. Lo que nos hace daño es lo que hacemos y es lo que debemos evitar, es lo primero que debemos evitar en nuestra vida, existe una lucha interna entre el cuerpo que es carnal, y el espíritu que es espiritual, es allí donde el ser humano debe dar ese giro de ciento ochenta grados y escapar, huir sin importar que deba de hacer.

Nada es fácil en la vida, nada es regalado ni nada se encuentra estando parado en las esquinas viendo como el tiempo sigue su curso; la vida cristiana es casi igual, únicamente con la diferencia que es Dios quien le da a uno las fuerzas para seguir adelante, sin él nada sería como es realmente. Dios nos ayuda a seguir adelante con nuestra vida, cuando estamos cansados, es nuestra fortaleza y nuestra ayuda.

Pero no todo termina allí, en nuestro caminar siempre estaremos tentados a cometer “pecados”; esos pecados, no los podemos llamar de otra manera, ese es su nombre verdadero, podríamos darle el nombre de errores, pero un error se puede enmendar y buscarle solución o respuesta humano, y error arreglado; en cambio con el pecado el único que puede ayudarnos y quitarnos ese pecado es Dios, nadie más que él lo puede hacer. Para eso necesitamos estar bien delante de él, necesitamos cambiar nuestra manera de vida, si sabemos que estamos actuando mal, debemos cambiar nuestra actitud, eso significa un giro de ciento ochenta grados (180°).

Hay que tomar en cuenta los siguientes factores para poder arreglar nuestra conducta:

  • conocerme realmente como soy (física, mental y emocionalmente).
  • saber qué aspectos de mi vida necesito cambiar.
  • conocer mis habilidades y debilidades.

Tener un pleno conocimiento de mi personalidad, características, emociones, forma de pensamiento me ayudará a saber exactamente a conocerme realmente como soy internamente y físicamente, puede llegar a ser un proceso doloroso, pero si deseo conocerme debo afrontar ese reto que tengo delante de mi camino. El proceso de identificación de mis habilidades será un camino cuesta arriba, posiblemente deba buscar ayuda o ir en oración a Dios y tener un encuentro personal con Dios y que él vaya formando mi perspectiva.

Mi perspectiva puede ser realmente agradable a mis ojos, pero muy dentro de nuestro ser, podemos saber qué aspectos debo ir cambiado, modificando o eliminando, ese proceso de modificación puede llevarme mucho tiempo, en ese examen puedo identificar que elementos de mi personalidad debo cambiar por otros; puede haber una inconformidad en un principio, pero todo cambio requiere esfuerzo y un fuerte deseo de ser mejor persona día a día.

No hay proceso que no sea doloroso y me confronte, claro yo sé que debo cambiar, pero estoy tan acostumbrado a esos hábitos malo que ya no los quiero dejar y mejor opto para que se queden allí por más tiempo, y decir que cuando esté listo puedo dejarlos ir, puede parecer fácil; pero la verdad es otra, si los dejo por más tiempo, se harán parte aún más fuerte de mi vida que será imposible deshacerme de ellos.

No existe lucha más difícil que luchar con uno mismo, ese enfrentamiento con mis malos pensamientos, mis malas costumbres que he ido aprendiendo y adquiriendo en todo el caminar que he tenido en esta tierra. Estamos tan acostumbrados a vivir de manera cómoda y tener los ojos vendados a mi verdadera realidad. Esa lucha interna, ser como dice el apóstol Pablo “carnales”, o sea vivir humanamente, claro que somos humanos, tenemos un sinfín de emociones, pensamientos, acciones, somos temperamentales, podemos ser irracionales alguna vez, somos tan conformistas, tan desamorados que no nos importan las demás personas, mientras estemos bien, todo girará como yo lo deseo, pero la verdad es otra, en el fondo nos estamos muriendo por tener compañía, por estar con alguien, por llegar a tener alguien que esté allí para escucharnos, nos estamos muriendo por ser tan orgullosos, ese bendito orgullo nos llevará a la tumba. Podemos preguntarnos cuantos de nuestros amigos estarán allí cuando los necesitemos, si hemos sido realmente amables, agradables, si hemos tenido empatía, podremos decir un día, he tenido una vida llena de amistades y sé que cuando necesite ayuda, más de alguno estará allí para ayudarme. Realmente podremos llegar a decir así, o solo está en nuestra imaginación.

Es fundamental tener empatía, que llegue a existir esa conexión que pueda sentir las emociones y sentimientos de las demás personas, no es nada fácil sentir lo que las demás pueden sentir en los momentos más tristes de su vida o en los más alegres, pero debo alegrarme por ellos y entristecerme cuando estén tristes; tener ese acompañamiento, tener ese amor al prójimo que hemos ido perdiendo por ser personas que solo pensamos en el bien propio y no en el bien común, o mejor dicho pensar en el bien social, pensar en servir sin esperar nada a cambio, digamos que es amar sin saber que la otra persona nos ama. Es un tiro al blanco, podemos dar en las orillas pero dar en el centro será muy difícil, pero podemos seguir lanzando dardos y más de alguno dará en el blanco, ese dardo que dio en el blanco, debemos mantenerlo y cuidarlo hasta que esté listo para lanzar uno más.

Reconocer nuestras debilidades como seres humanos es esencial para dar un paso hacia delante, estar conscientes de quienes somos, de cuáles son nuestras mayores debilidades y poder cambiar esas debilidades en fortalezas; ¿podemos cambiar las debilidades en fortalezas?, sí podemos sí y solo sí hacemos un esfuerzo mayor para poder reconocer que tengo una fortaleza que puede ocultar mi debilidad, o buscar muy dentro de nosotros, ser autoconscientes de que si no puedo realizar algo, pero soy bueno para alguna otra cosa, debo enfocarme en lo que realmente puedo dominar, allí está mi fortaleza, es saber cambiar mi debilidad por algo que puedo dominar, y ser bueno en ello.

Muchas veces nos quedamos paralizados en algo que no podemos hacer, y decimo que mejor lo haga otra persona, dar esa respuesta es de sabios, si no puedo hacerlo, ¿Por qué he de hacerlo si no puedo?, es mejor admitir que no puedo, que no es mi habilidad y que otra persona lo haga por mí, desde el inicio que admito que no puedo hacer algo, estoy empezando a conocerme, ese conocimiento propio me hará mejor persona, admitir que no puedo hacerlo todo, hará que pueda descansar y estar tranquilo, y decirme “no puedo hacerlo todo”, ese es un gran paso.

Ser capaces de reconocer que somos incapaces de hacer ciertas cosas nos permitirá enfocarnos en lo que realmente podemos hacer, y hacerlo de la mejor forma, así tendremos éxito. Ese proceso de llegar a tener pleno conocimiento de mi personalidad, de mi carácter, de mis habilidades y debilidades, es continuo, debo hacerlo todos los días, debo examinarme diariamente y poco a poco llegaremos a conocernos realmente, examinarnos internamente es la única manera en que nos conoceremos, si es necesario tomarnos un tiempo a solas, hagámoslo, estar a solas nos permitirá conectarnos con nuestro ser y ser críticos nosotros mismos, no hay mejor critica que auto-criticarnos. Auto-criticarnos no es decirnos lo malo que somos, lo malo que actuamos, si no es todo lo contrario, criticarnos pondrá en nuestra mente esos momentos en que hemos fallado y que no hemos hecho nada para enmendar esos fallos, criticarnos conscientemente permitirá que veamos dentro de nosotros esos fallos y poderlos cambiar, borrarlos jamás podremos, porque sin recuerdos es como no haber existido, los seres humanos vivimos por los recuerdos.

Debemos olvidar lo que queda detrás, y enfocarnos en lo que deseamos para nuestro futuro, ver atrás nos ayudará a no cometer los mismos errores. Aprender de los errores cometidos es la mejor lección que podemos tomar para nuestra vida, esos errores han dejado huella en nuestro corazón, en nuestra mente, y probablemente en nuestro cuerpo, con esas marcas en nuestro cuerpo debemos seguir adelante, y cada vez que queremos regresar, veamos esas marcas y tomemos un instante para reflexionar y seguir adelante. Ya pase por un mala relación, porque he de pasar otra vez por otra, ¿acaso no aprendí de la primera? si realmente aprendí del primer error, porque he de cometer una vez más el mismo. O si estoy en un empleo y veo que no me hago bien los procesos que tengo que hacer, entonces es tiempo de reflexionar, respirar profundamente y recordar donde estaba antes, y donde estoy ahora, si no doy marcha atrás podré terminar sin empleo, es allí donde debo estar consiente que puedo mejorar, todo está en mí, yo soy el que elijo cambiar o quedarme como estoy y posiblemente perder un empleo, en mí está realizar ese cambio y seguir adelante, si decido cambiar mi forma de pensar y mis actitudes, ser positivo y ser realista, conocer mi realidad, podrá suceder un cambio en mi vida, pero debo aceptar hacer ese cambio. En mí esta realizar los cambios necesarios para poder mejorar día a día, y no olvidar que soy humano y que Dios siempre estará para ayudarnos y darnos esa fortaleza que necesitamos diariamente.

Perspectivas

 Todas nosotros tenemos tres perspectivas, debemos tomarlas muy en cuenta en nuestro vivir. Dos de ellas son las más importantes, y la tercera no hay que olvidarla, tarde o temprano podemos incluirla, pero debemos tener cuidado como la vamos a aceptar, en un principio puede dañarnos si no estamos preparados, o tal vez no. Todo depende de nuestra propia autoestima, de ese amor propio que debemos profesarnos diariamente. No significa que nos adoremos, que nos rindamos culto diariamente, pero si implica cuidado, respeto, amor, cariño, sinceridad. Como seres humanos dependemos en gran manera de ese amor propio que debemos tener.

La primera perspectiva que debemos tomar en cuenta es la de Dios, siempre nos está viendo, nos observa cuidadosamente, está pendiente de nosotros día a día. Y lo que dice acerca de nosotros debemos tomarlo muy en cuenta, cada palabra o frase que Dios nos dice, debemos aceptarla como tal, él nunca se equivoca y nunca nos dirá algo que no somos en realidad. Es importante conocer lo que Dios ha puesto en nuestro interior. Conociendo nuestro interior podremos saber exactamente lo que Dios dice de nosotros, cada uno se conoce a la perfección, solo basta con ver muy dentro de nuestro ser y ser sinceros con nosotros mismos. La sinceridad juega un papel demasiado importante en nuestro crecimiento personal. La sinceridad hace que diariamente me diga cómo me siento conmigo mismo, con las personas que me rodeo diariamente, con quienes trabajo. Sin sinceridad hace que sea hipócrita. La hipocresía viene a dañar todo nuestro ser, daña nuestro corazón, nuestra mente, pudre todo lo bueno que Dios ha puesto dentro de cada uno de nosotros. Daña lo más importante, nuestra vida.

La perspectiva de Dios, no es externa, no es interna, es divina. Dios es un ser sobrenatural, las leyes de la naturaleza no lo dominan, no le ponen límites, a Dios nadie le puede decir lo que tiene que hacer. La perspectiva divina, afecta todo nuestro ser, no deja una sola célula fuera, todo lo cubre, todo lo llena, Dios está al mando de lo que nosotros creemos acerca de nosotros mismos. La perspectiva divina afecta nuestro interior, afecta nuestro exterior. ¿Quizás me preguntes como afecta nuestro exterior y nuestro interior si Dios es divino? El cambio que Dios obra es nuestro ser primero ocurre interiormente, afecta todo nuestros ser internamente, empezando por nuestro corazón, luego nuestra mente, cada célula la va llenando de su amor y bondad, y esa bondad, ese cariño, ese amor propio que Dios ha puesto dentro de tu ser la muestras en tu exterior. Tu exterior es lo que los demás pueden ver, pueden apreciar, pueden tocar cuando te dan un abrazo, un beso, cuando una lágrima recorre tus mejillas, por felicidad o tristeza. Dios afecta todo tu ser, internamente y externamente. La perspectiva divina obra un cambio radical y sobrenatural en nuestra vida.

No debemos olvidar que nuestros amigos, nuestros seres queridos, juegan un papel importante en cada minuto de nuestra vida, en cada segundo que estemos con ellos afectan nuestro caminar por este mundo. Cuando expresan palabras de ánimo, cuando te felicitan por un logro obtenido, cuando te abrazan por un éxito más, te alaban. Pero al mismo tiempo te pueden destruir. Te lastiman de tal manera que toda la luz que había en ti, se ha esfumado de un instante a otro. Esa luz que tenías en un principio desapareció con el simple hecho de escuchar una palabra, “lo que haces no sirve para nada”, “eres un haragán”, “eres un desconsiderado”. Las palabras hieren, lastiman, crean odio, las palabras quedan grabadas en nuestro cerebro que es casi imposible eliminarlas en el instante. Cuando las recordamos constantemente, nos destruyen todos nuestros sueños. Quedan inmersas en cada acción que emprendamos que tenemos miedo a esforzarnos, tenemos miedo a avanzar.

Nos han lastimado demasiado que palabras de ánimo, ya no quedan en nuestro corazón. Esa perspectiva externa, termina por lastimarnos, termina por destruirnos muy lentamente, y el proceso de sanación lleva tiempo, tiempo que debemos tomarnos para borrar todos esos malos pensamientos que el subconsciente ha guardado por tantos años. Esa perspectiva externa, hace que la imagen que tenemos de nosotros mismos, se vaya destruyendo lentamente, lo que creíamos que éramos. Se ha esfumado en segundos. Las palabras hirientes de nuestra familia, nuestros amigos. Aquellas personas que creíamos ser nuestro apoyo, son quienes más daño han ocasionado.

Estamos acostumbrados a vivir por las palabras de las demás personas. Casi nunca nos auto elogiamos, raras veces nos decimos a nosotros mismos palabras de ánimo, palabras de fortalezas. Siempre estamos esperando que esas palabras vengan de fuera, no de adentro. Que grave error hemos estado cometiendo. Nos han educado de esa forma. Que las palabras de éxito, de fortaleza no debemos decírnoslas nosotros mismos, nos pueden decir que somos orgullos por el simple hecho de felicitarnos a nosotros mismos. Así es el mundo. Así son las personas de egoístas, estamos tan acostumbrados que el elogio venga de fuera no de adentro. ¿Por qué no elogiarnos? ¿Acaso es malo que nos elogiemos, que nos amemos nosotros mismos? Claro que no es malo, es lo mejor que podemos hacer. ¡Bien hecho!, ¡así se hace!,

Nos falta más amor propio. Necesitamos querernos un poco más. Lo que menos deseamos escuchar son palabras hirientes, palabras que nos hagan sentir mal. Palabras hirientes que lastiman nuestros sentimientos. Somos personas llenas de sentimientos y emociones. Cuando nos emocionamos es señal que estamos vivos, cuando lloramos es señal que somos humanos, que tenemos compasión, que tenemos un corazón que palpita segundo a segundo, tenemos vida.

Pero hay quienes se dedican únicamente a lastimarnos de tal forma que lo que pensamos acerca de nosotros, no vale nada. Qué más da lo que ellos digan acerca de nosotros. Lo que importa e interesa realmente es lo que nosotros creemos acerca de nosotros mismos.

Esa tercera perspectiva es lo que yo creo acerca de mí mismo. Esa perspectiva interna y personal debemos tomarla muy en cuenta. Es la más valiosa. Es la que nos hace seguir nuestra meta, es la que nos dice ¡estamos vivos! Como me amo a mi mismo, como me respeto, como soy sincero conmigo mismo, todo lo que los demás digan acerca de mí, sea verdadero o falso. No me afecta en nada. Porque ese amor propio que me profeso, hace que todo lo demás sea una nube que desaparecerá pronto, cuando la luz sale, la nube desaparece.

Siempre nos dicen que debemos respetar a los demás, debemos dar amor, dar cariño a los demás. ¿Pero cómo voy a dar amor, cuando no lo tengo? Para dar algo, primero debo tenerlo. Es irreal e ilógico que me pidan algo que no tengo. Es como si alguien venga a mí y me pida mil dólares porque los necesita para hacer un pago. Mi respuesta posiblemente sean las siguientes: Si tengo mil dólares claro que se los daré. Porque los tengo, puedo darlos, puedo prestarlos a alguien. Lo mismo pasa con el amor, si no tengo ese amor. ¿Cómo lo voy a dar? Pero si tengo los mil dólares conmigo, claro que se los daré, lo mismo sucede con el amor, si tengo amor, claro que lo daré.

La perspectiva interna es la imagen que yo tengo acerca de mí mismo, esa perspectiva divina es lo que yo creo y conozco acerca de mí. Debo ser sincero conmigo, si no existe sinceridad, como voy a ser sincero conmigo. Debo tener amor propio para poder dar amor, debo ser sincero conmigo para poder ser sincero con alguien más. Yo soy el único que puede ponerse límites, nadie puede poner límites a la imagen que tengo acerca de mí mismo. Yo soy el único que puede decidir en mi vida.

Las decisiones son exclusivamente mías. Deben ir de tomadas de la perspectiva divina, la perspectiva divina y la perspectiva interna. Lo que Dios cree acerca de mí, y lo que yo creo acerca de mí, van tomadas de la mano, una depende de la otra, lo que Dios dice de mí, es importante y debo tomarlo en cuenta. Lo que yo creo de mi debo creerlo y hacerlo propio, de tal manera que mi imagen vaya creciendo continuamente. Lo que yo creo de mi es lo que me hace fuerte. El único que puede ponerse límites soy yo, nadie más puede. Así que la decisión de seguir adelante o detenerme es mía. Yo decido, yo elijo cual camino tomar.

Promesas.

Hacer promesas es fácil, ¿pero realmente las cumplimos?

Sencillo es decir o hacer una promesa a una persona, pero realmente pocas veces las cumplimos, somos humanos, tenemos errores y defectos que nos hacen únicos en ésta tierra que Dios nos regaló y permite que vivamos; pero debemos cumplir lo que decimos, es nuestra palabra la que habla por nosotros, y debemos hacer cumplir lo que decimos.

“Cundo a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 

Mejor es que no prometas, y que prometas y no cumplas. 

Eclesiastés 5: 4,5.

Como hijos de Dios debemos ser cabales en todos los aspectos de nuestra vida, debemos ser files porque Dios es fiel y no nos desampara porque no es hijo de hombre para que mienta. Es nuestro testimonio el que está en juego, es nuestra vida cristiana la que hacemos ver mal, es nuestra doctrina la que nos hace ser cumplidos en todos nuestros actos y hechos que hacemos en nuestra vida diaria. Como cristianos tenemos un testimonio que habla por nosotros, nuestros actos son mas importantes que andar repartiendo tratados por las calles, un buen testimonio es mejor que todas las cosas que podemos decir y entregar a las personas para hablar del amor de Cristo a los hombres.

Dios nos dejó miles de promesas en su Palabra, y las cumple una a una en su tiempo y espacio; si somos hijos de Dios porque no cumplimos nuestras promesas como Dios lo hace con cada uno de nosotros.

No las cumplimos porque las olvidamos fácilmente o simplemente decimos que los dijimos en el momento menos indicado solo por quedar bien con cierta persona, recordemos que nuestro testimonio es importante y nuestra palabra vale mucho, pero más importante aún somos hijos de Dios y como tal no debemos de decir algo que jamás cumpliremos.

Así que si no vamos a cumplir una promesa, no la digamos, no nos hagamos quedar mal a nosotros mismo, al final de tantas promesas que decimos  y no cumplimos, nunca nos van a creer y nuestra credibilidad no valerá nunca más, si no podemos hacer algo, digamos “me gustaría hacerlo, pero francamente no puedo o no tengo tiempo para poder ayudarte en este asunto, si pudiera ten la seguridad y certeza que lo haría”

Seamos amables y sinceros con nuestras palabras, eso es lo que hace de nosotros personas honestas y verdaderos cristianos.

¿Es cristiano el origen de la navidad? ¿Puede un cristiano celebrarla?

La navidad es la fiesta más popular en los Estados Unidos. Tanto lo secular y lo sagrado la celebran, pero por diferentes razones. Algunos la ven como el negocio más grande del año alimentado por el intercambio de regalos. Otros la consideran el tiempo para celebrar el nacimiento de Jesús. De cualquier forma, es una fiesta importante.

La palabra “christmas” en inglés, viene de dos antiguas palabras, “Cristes Maesse” que significan, “la misa de Cristo”. Esta viene de la misa católica, esa práctica donde los curas ofrecen continuamente el sacrificio de Cristo en la cruz durante el tiempo de la comunión. (NOTA: Debido a su fuerte asociación romana, tanto la misa como la navidad, fueron siempre contrarias por aquellos en la Reforma Protestante. Esta oposición está basada en la creencia de que las mismas contradicen la enseñanza bíblica de la finalidad del sacrificio de Cristo en la cruz. Leer, Hebreos 9:12, 24-26: 10:10-14).

Los orígenes de la navidad

Estos se remontan al tiempo antes del nacimiento de Cristo, cuando muchas culturas antiguas celebraban el cambio de estaciones. Por ejemplo, en el hemisferio norte de Europa, el solsticio de invierno, el cual tenía el día más corto del año, ocurre alrededor del 25 de diciembre. Estas celebraciones se basaban en la terminación del invierno. Durante esta época del año los animales eran guardados o bien en los establos, o dentro de las viviendas donde también vivían las personas. No había cosechas debido a la crudeza del invierno. Esta celebración marcaba la mitad de la estación y su terminación era celebrada.

En el sistema religioso antiguo de Roma, Saturno era el dios de la agricultura. Cada año durante el verano, el dios Júpiter forzaba a Saturno a salir de su posición dominante en el reino celestial y la luz solar de esos días empezaba a acortarse. En Roma, en el templo dedicado a Saturno, los pies en esta estatua/imagen eran atados simbólicamente con cadenas hasta el solsticio del invierno, cuando la luz solar de los días empezaba a incrementarse. Este era el tiempo de celebración e intercambio de regalos en la medida en que la crudeza del invierno empezaba a menguar y la luz solar de esos días empezaba a aumentar.

Diciembre 25 coincidía específicamente con el día del nacimiento de uno de los tantos dioses sol conocido como Frigia y perteneciente a una cultura en los antiguos Balcanes.

En el imperio romano, y en la época de Cristo, el festival de invierno era conocido como “saturnalia”. La iglesia católica romana no fue capaz de librarse de esta fiesta, así que al inicio del s. 4º, adoptaron esta celebración dándole un tinte de cristianismo mimetizándola con el nacimiento del Señor. La llamaron la fiesta de la natividad. Desde entonces, esta costumbre ha sido parte de la cultura occidental.

El árbol de navidad y el mmuérdago

Uno de los símbolos de vida encontrados en la celebración de saturnalia, fue el uso de las plantas perennes. Estas plantas, las cuales permanecen verdes en toda época del año, son con frecuencia usadas en diferentes culturas como símbolos de vida y renacimiento. Estos árboles eran decorados para ser adorados en diferentes culturas en ceremonias religiosas relacionadas con la fertilidad.

El muérdago, era considerado una planta curativa y era usada en muchas recetas médicas de la antigüedad. Los celtas creían que la planta, la cual es un parasito que vive en los arboles, contenían el alma del árbol en la cual vivía.  Los druidas lo usaban en sus ceremonias religiosas. Sus sacerdotes la cortaban y la distribuían entre el pueblo quienes la colocaban en los marcos de las puertas de sus casas como protección contra el maligno.

¿En qué día nació realmente Jesús?

La Biblia no menciona ni el mes ni día en el cual nació Jesús. Varias teorías se han levantado alrededor de Su nacimiento, considerándolo algunos en Abril, Octubre y Septiembre otros. Pero nadie sabe con seguridad.

Adicionalmente, nuestro calendario es incorrecto. El mismo está atrasado como 4 años con relación al judío. Esto se sabe al comparar los registros bíblicos de los evangelios y los registros extra bíblicos conocidos por Cirenio, gobernador de Siria (Lucas 2:2: “Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.”) y Herodes el Grande (Mateo 2:19: “Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto,”) quien murió en el año 4 a. C., en el año se supone nació Cristo.

¿Pueden los cristianos celebrar la navidad?

¿Es el cristiano libre para celebrar una fiesta que no solo tiene orígenes paganos sino que también es usada por el mundo impío para promover el comercio? En mi opinión, esto depende. El cristiano debe guardar su estándar de justicia y devoción a Dios por encima de las cosas mundanas. El Antiguo Testamento dice que estamos para adorar a Dios en verdad de acuerdo a lo que Él ha establecido (Ex 20:1-4; 24:12-31:18). La navidad no es una fiesta establecida por Dios. Además, no existen registros de que la iglesia primitiva haya celebrado el nacimiento de Cristo.

De otro lado, están aquellos que dicen que tenemos libertad en Cristo y podemos celebrarle adoración cualquier día que deseemos: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.” (1 Co 6:12). ¿Podemos entonces celebrar y participar en la celebración de un festival cuyos orígenes son además de paganos, mueve el espíritu de consumismo? En mi opinión, somos libres de celebrar este día. Y estas son mis razones.

  • 1ª Corintios 10:23-33: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 25 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; 26 porque del Señor es la tierra y su plenitud. 27 Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. 28Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. 29 La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? 30 Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias? 31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 32 No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; 33 como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.”

En este pasaje Pablo habla acerca de la carne, la cual se puede comer, “… sin preguntar nada por motivos de conciencia…” Esencialmente, el origen de la carne era pagano debido a que los animales eran ofrecidos a los dioses, los cuales después de sacrificados eran vendidos en el mercado. Con referencia a esto, Pablo dice que está bien comerla.

En los vv. 28-29, dice: “Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. 29 La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?” Pablo está diciendo que si Ud. se encuentra con alguien que podría ser afectado por Ud. al comer carne sacrificada a los ídolos, entonces no la coma. No por Ud., sino por causa de la otra persona.

  • 1ª Corintios 8:7-9: “Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. 8 Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. 9 Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.”

Aunque este pasaje necesita ser un poco más examinado, todavía lleva el sentido de libertad. Y Jesús, definitivamente nos liberó. Sin embargo, si no se siente cómodo con esta conclusión y no quiere celebrar navidad, eso está bien.

Santificación

El Señor, a través de Su sacrificio nos ha limpiado de nuestros pecados. Cuando entramos en contacto con Él, somos nosotros los que somos limpiados. La mujer con el flujo de sangre fue limpiada después de haber tocado a Jesús (Mr 5:25-34). De igual forma, Jesús al tocar al leproso, éste, fue limpio (Mt 8:3). Jesús estuvo en contacto con muchas personas a las cuales sanó, pero Él nunca fue contaminado. Fueron ellos y nosotros los que necesitamos ser limpios.

Indudablemente este principio puede ser aplicado a la navidad. Sí, la navidad tiene orígenes paganos; es un tiempo exclusivamente comercial y muchos de aquellos que lo celebran no tienen los ojos puestos en Jesús. Pero el cristiano puede aprovechar este tiempo para celebrar el nacimiento de nuestro Señor y celebrar. Nosotros hacemos el día santo

El verdadero origen de la Navidad

POR DAVID C. PACK

¿Dónde se originó la Navidad? ¿De la Biblia o del paganismo? ¿Cuál es el origen real de Santa Claus — el muérdago — los árboles de Navidad — las guirnaldas de flores — y la costumbre de intercambiar regalos? Muchos están preocupados acerca de “poner a Cristo de vuelta en la Navidad”. ¿Estuvo Él allí alguna vez? ¡He aquí las asombrosas respuestas!

Cada año, después del día de Acción de Gracias, la mayoría de los pensamientos de las personas se tornan hacia la Navidad. Este es el tiempo que los cristianos profesos están supuestos a enfocarse en Jesucristo. ¡Después de todo, es la temporada de su “natividad”!

La Iglesia de Dios Restaurada ofrece la mayor selección de literatura basada en la Biblia en el mundo—toda disponible GRATIS en línea. ¡Tómese su tiempo para explorar nuestra biblioteca de literatura en español y regrese a menudo para aprender aún más verdades!
APRENDA MÁS
Rodolfo el reno de la nariz roja, las guirnaldas de flores, los árboles decorados, el muérdago, los saludos de temporada, la música de temporada, las castañas asándose en un fuego abierto y Santa Claus están todos asociados con esta festividad. Todos estos traen sentimientos cálidos a aquellos que la celebran.
Yo crecí en una familia que celebraba la Navidad, y era un gran evento en nuestro hogar cada año. No dejábamos fuera ninguno de los arreglos apropiados usuales para esta ocasión. El 24 de diciembre la emoción crecía con cada minuto que pasaba. Mis padres incluso preparaban café negro para Santa, justo antes de enviarnos a la cama. Siempre me pregunté cómo sabían que a Santa le gustaba el café negro — tal como a ellos les gustaba el suyo. Después de ir a la cama en la víspera de Navidad, no podía dormir ni esperar a levantarme a la mañana siguiente para ver todo lo que “Santa” me había traído.
La Navidad es considerada por muchos como un tiempo maravilloso, que enfoca a los participantes en dar, en la unidad familiar, en la música y las decoraciones hermosas, en festejar y cantar villancicos navideños por todo el vecindario (tal como lo hacía mi familia cada año). Todo esto se centra, supuestamente, en la adoración a Cristo. Seguramente la Biblia nos instruye hacer todo esto — ¿cierto?
¡Las respuestas le impactarán!
¿Por qué piensan las personas que la Navidad es maravillosa? Ésta ciertamente se sentía maravillosa para mí. Yo creía en lo que mis padres me decían. No tenía razón para dudar de ellos. Ellos simplemente me estaban enseñando lo que sus padres les habían enseñado. ¡Jamás cuestioné el verdadero origen de la Navidad!
La mayoría jamás reflexiona acerca de por qué cree lo que cree o hace lo que hace. Nosotros vivimos en un mundo lleno de costumbres, pero pocos buscan alguna vez entender su origen. Generalmente las aceptamos sin cuestionar. La mayoría de las personas básicamente hacen lo que todos los demás hacen — ¡porque es fácil y natural!
Examinemos cuidadosamente las raíces de la Navidad. Veamos por qué las personas siguen las costumbres asociadas a ésta. ¿Por qué es celebrada el 25 de diciembre? ¿La celebró la Iglesia temprana del Nuevo Testamento? Este folleto está lleno de hechos históricos que, al ser puestos juntos, describen un cuadro completo. ¡Evitemos toda suposición y aceptemos sólo lo que puede ser probado!
Origen pagano
En 1990, la junta escolar de Solon, Ohio (un suburbio de Cleveland) prohibió todas las escenificaciones de natividad y otras actividades navideñas en cualquier propiedad escolar, porque sentían que esto violaba la separación de iglesia y estado. Fueron desafiados en la corte cuando los padres indignados se opusieron, sintiendo que la Navidad les estaba siendo robada a sus hijos y a la comunidad. ¡La junta perdió el caso! La ciudadanía había argumentado que la Navidad era una tradición universal que no era parte de la religión, sino que la trascendía. La Navidad fue considerada como secular — parte de prácticamente todas las culturas del mundo.
¡La decisión de la corte afirmó que la Navidad no tiene raíces cristianas! Sin embargo, la opinión de la corte también hizo notar que la lectura de la Biblia y la oración sí están obviamente asociadas con el cristianismo — ¡una admisión extraordinaria! La corte concluyó que observar la Navidad y las escenificaciones navideñas podían permanecer porque no eran realmente parte del cristianismo, ni de la religión — sin embargo, la lectura de la Biblia y la oración, que sí son parte, ¡debían seguir excluidas de las escuelas!
Casi todos los aspectos de la observancia de la Navidad tienen sus raíces en la costumbre romana y en la religión. Considere la siguiente admisión de un gran periódico americano (The Buffalo News, 22 de noviembre de 1984): “La primera referencia a la Navidad que marcó el 25 de diciembre viene del segundo siglo después del nacimiento de Jesús. Se considera, de igual manera, que las primeras celebraciones de la Navidad fueron en reacción a la Saturnalia romana, un festival de cosecha que marcaba el solsticio de invierno — el regreso del sol — y honraba a Saturno, el dios de la agricultura. La Saturnalia era un tiempo de alboroto, al cual se oponían hasta los más austeros líderes en la aún minoritaria secta cristiana. Según dice un erudito, la Navidad se desarrolló como un medio para reemplazar la adoración del sol (del inglés sun) con la adoración del Hijo (del inglés son). [Nota: en inglés sol se traduce sun e hijo se traduce son; ambas palabras se pronuncian igual.] Para el año 529 d.C., después que el cristianismo se hubiera convertido en la religión oficial del estado en el Imperio Romano, el emperador Justiniano hizo de la Navidad una festividad cívica. La celebración de la Navidad llegó a su cúspide — algunos dirían que a sus peores momentos — en el período medieval, cuando se convirtió en un tiempo para consumo conspicuo y juerga incomparable”.
Considere estas citas de la Enciclopedia Católica, edición de 1911, bajo el título “Navidad”: “La Navidad no estaba entre los primeros festivales de la Iglesia… la primera evidencia de esta fiesta es de Egipto”. Además, “las costumbres paganas que se centran alrededor de las calendas de enero, gravitan alrededor de la Navidad”. Bajo el título “Día Natal”, Orígenes, un antiguo autor católico, admitió: “…en las Escrituras no se registra que alguien haya guardado una fiesta u ofrecido un gran banquete en su cumpleaños. Son sólo los pecadores (como Faraón y Herodes) los que hacen grandes regocijos del día en que vinieron a este mundo” (énfasis mío).
La Enciclopedia Americana, edición de 1956, añade: “La Navidad… no era observada en los primeros siglos de la iglesia cristiana, ya que la usanza general era celebrar las muertes de las personas notables, en lugar de su nacimiento… una fiesta fue establecida en memoria de este evento [el nacimiento de Cristo] en el siglo IV. En el siglo V, la iglesia occidental ordenó que la fiesta fuera celebrada en el día de los ritos del nacimiento del sol, y al cierre de la Saturnalia, ya que no existía conocimiento certero del día del nacimiento de Cristo”.
No hay lugar para error en el origen de la celebración moderna de la Navidad. Muchas fuentes adicionales podrían ser citadas y volveremos a esto más adelante. Comencemos a atar algunos otros hechos.
Pasaron 300 años después de Cristo antes que la iglesia romana celebrara la Navidad, y no fue sino hasta el siglo V que fue ordenada su observancia en todo el imperio, como un festival oficial en honor a “Cristo”.
¿Puede Cristo ser honrado con la Navidad?
La justificación más común que alguien escuchará respecto a la Navidad es que las personas han reemplazado las antiguas costumbres e intenciones paganas al afirmar que ahora se están “enfocando en Cristo”. He escuchado a muchos decir que están “honrando a Cristo” en su observancia de la Navidad. ¡El problema es que Dios no dice que esto sea aceptable para Él! De hecho, ¡ordena claramente en contra de ella! ¡Guardar la Navidad deshonra a Cristo! ¡Él considera todo lo relacionado con la Navidad como una abominación! Pronto veremos por qué.
Cristo dijo: “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mat. 15:9). La Navidad no es un mandamiento de Dios — es una tradición de los hombres. Cristo continuó: “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:9). Cada año, alrededor del mundo, el 25 de diciembre, ¡cientos de millones hacen justamente eso!
Veremos que Dios ordena claramente: “No sigáis el camino de los paganos”. Pero la mayoría de las personas no temen a Dios, y Él les permite que tomen sus propias decisiones. Los seres humanos son agentes con libre albedrío — ¡libres para obedecer o desobedecer a Dios! Pero ¡ay de aquellos quienes ignoren la clara Palabra de Dios!
¿Nació Cristo un 25 de diciembre?
Cristo nació durante el otoño del año. Muchos han creído equivocadamente que nació al inicio del invierno — ¡el 25 de diciembre! ¡Ellos están equivocados! Note Adam Clarke Commentary (Comentario de Adam Clarke), volumen 5, página 370, edición New York: “Era costumbre entre los judíos enviar sus ovejas a los desiertos cerca de la Pascua [a principios de la primavera], y traerlas a casa al inicio de la primera lluvia”. Las primeras lluvias comenzaban a inicios o mediados del otoño. Continuando con la misma cita: “Durante el tiempo que estaban fuera, los pastores las vigilaban día y noche. Cuando la primera lluvia comenzó, temprano en el mes de March–esvan, tiempo que corresponde a parte de nuestro octubre y noviembre [comienza en algún punto de octubre], encontramos que las ovejas eran mantenidas fuera, a campo abierto, durante todo el verano. Y puesto que los pastores aún no habían llevado a sus rebaños a casa, se presume que octubre aún no había comenzado, y que, por consiguiente, nuestro Señor no nació el 25 de diciembre, cuando no había rebaños afuera en los campos. Él tampoco pudo haber nacido después de septiembre, puesto que los rebaños aún estaban en los campos por la noche. Sobre esta base, la natividad en diciembre debe ser abandonada. La alimentación de los rebaños por la noche en los campos es un hecho cronológico… vea las citas de los Talmudistas en Lightfoot”.
Lucas 2:8 explica que cuando Cristo nació: “En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche” (Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy). Note que ellos “estaban” en el campo. Esto nunca sucedió en diciembre. Tanto Esdras 10:9-13 como Cantares 2:11 muestran que el invierno era la temporada lluviosa y que los pastores no podían permanecer en los fríos y abiertos campos por la noche.
¡Numerosas enciclopedias afirman claramente que Cristo no nació el 25 de diciembre! La Enciclopedia Católica confirma esto de manera directa. ¡Con toda probabilidad, Cristo nació en otoño! Una larga explicación técnica probaría este punto.
Puesto que ahora ya sabemos que el 25 de diciembre no era siquiera cercano a la fecha de nacimiento de Cristo, ¿de dónde se originó el festival asociado a esta fecha?
Ahora lea esta cita bajo el título “Navidad”: “En el mundo romano, la Saturnalia (17 de diciembre) era un tiempo de algarabía e intercambio de regalos. El 25 de diciembre también era considerado como la fecha de nacimiento del dios iraní Mitra, el Sol de la Justicia. En el año nuevo romano (1 de enero), las casas eran decoradas con verdor y luces, y regalos les eran dados a los niños y a los pobres. A estas observancias se sumaban los ritos navideños germánicos y celtas, cuando las tribus teutónicas penetraron en Galo, Bretaña y Europa central. La comida y el buen compañerismo, el tronco navideño y el bizcocho de Navidad, el verdor y los abetos, los regalos y saludos, todos conmemoraban diferentes aspectos de esta temporada festiva. Fuegos y luces, símbolos de calidez y fuego duradero, siempre han sido asociados con el festival invernal, tanto pagano como cristiano” (Enciclopedia Británica, 15ª edición, Vol. II, p. 903).
Una cita final acerca de la selección del 25 de diciembre como la fecha de nacimiento de Cristo se hace necesaria. Note un artículo en The Toronto Star (La estrella de Toronto) de diciembre de 1984, por Alan Edmonds, titulado “Les debemos mucho a los druidas y a los holandeses”, éste dice: “La Reforma le causó daño a la Navidad. Para entonces, por supuesto, los astutos políticos eclesiásticos ya habían adoptado el festival pagano a la mitad del invierno como el supuesto natalicio de Jesús de Nazaret, y habían incorporado algunas otras deidades paganas para hacer más apetecible su toma de poder”.
El 25 de diciembre no fue seleccionado porque fuera el nacimiento de Cristo, o porque fuera siquiera cercano a éste. Fue seleccionado porque coincidía con el festival pagano idólatra de Saturnalia — y esta celebración debe ser examinada cuidadosamente. En cualquier caso, no sabemos la fecha exacta del nacimiento de Cristo. Aunque Dios ciertamente pudo haberla dado a conocer, ¡Él eligió esconderla de los ojos del mundo!
¿Quién fue Saturno?
Citas previas presentaron el tema de la Saturnalia. Estudiemos de manera cuidadosa quién fue exactamente Saturno. Considere la siguiente cita de otro gran periódico americano, The Democrat and Chronicle, Rochester, Nueva York, diciembre de 1984: “El festival romano de Saturnalia, del 17 al 24 de diciembre, movía a los ciudadanos a decorar sus hogares con verdor y luces, y a dar regalos a los niños y a los pobres. El festival del 25 de diciembre, natalis solis invicti, el nacimiento del sol invicto, fue decretado por el emperador Aureliano en 274 d.C., como una celebración del solsticio de invierno, y un tiempo (después)… fue cristianizado como una fecha para celebrar el nacimiento del Hijo de Luz”.
El Dr. William Gutsch, presidente del Museo Americano de Historia Natural — Planetario Hayden, confirmó el nombre original de la Navidad con esta cita del 18 de diciembre de 1989, en un periódico de Wetchester, Nueva York, The Reporter Dispatch:
“Los antiguos romanos no estaban celebrando la Navidad, sino más bien, un festival pagano llamado Saturnalia. Éste ocurría cada año, cerca del comienzo del invierno, o en el solsticio de invierno. Este era el tiempo que el sol había tomado su curso más bajo a través del cielo y en el cual los días comenzaban a hacerse más largos, asegurando así otra temporada de crecimiento”.
“No obstante, si muchas de las trampas de la Saturnalia parecen paralelas con lo que tantos de nosotros hacemos hoy, podemos ver de dónde tomamos… las tradiciones de nuestras festividades. Y, verdaderamente, se ha sugerido que aunque Cristo no nació a finales de diciembre, los antiguos cristianos — todavía una secta ilegal en aquel tiempo — movieron la Navidad al tiempo de la Saturnalia para atraer la menor atención posible hacia sí mismos, mientras celebraban su propia festividad”.
La Saturnalia, por supuesto, celebraba a Saturno — el dios fuego. Saturno era el dios de la agricultura (la siembra) porque el calor del sol era requerido para permitir la siembra y el crecimiento de las cosechas. También era adorado en este festival de invierno para que regresara (él era el “sol” — recuerde “sun”) y diera nuevamente calor a la tierra para que la siembra de primavera pudiera ocurrir. El planeta Saturno fue nombrado posteriormente en honor a él, ¡porque entre todos los planetas, con sus anillos y color rojo brillante, representaba mejor al dios del fuego!
Virtualmente cada civilización tiene un dios del fuego/sol. Los egipcios (y algunas veces los romanos) lo llamaban Vulcano. Los griegos lo llamaban Cronos, al igual que los fenicios — pero ellos también lo llamaban Saturno. Los babilonios lo llamaban Tamuz (como Nimrod, resucitado en la persona de su hijo), Moloc o Baal (como lo llamaban los druidas). Todos estos eran simplemente los diversos nombres de Nimrod. Nimrod era considerado el padre de todos los dioses babilonios.
Sacrificio de niños
Note esta horrible práctica asociada con la adoración al dios del fuego (Nimrod, Saturno, Cronos, Moloc y Baal) en la siguiente cita de Las dos Babilonias, de Alexander Hislop, página 231:
“Esto concuerda perfectamente con el carácter del Gran Jefe del sistema del culto al fuego. Nimrod, como representante del fuego devorador al cual se le ofrecían víctimas humanas, especialmente niños, en sacrificio, era considerado como el gran devorador de niños… era, por supuesto, el verdadero padre de todos los dioses babilónicos; y, desde luego, con tal carácter fue considerado después universalmente. Como Padre de los dioses recibió, como hemos visto, el nombre de Cronos; y todos saben que la historia clásica de Cronos era justamente de que ‘él devoraba a sus hijos tan pronto como nacían’. (Diccionario Clásico Lempriere, ‘Saturno’.)… esta leyenda tiene un significado más amplio y profundo; pero aplicada a Nimrod, o ‘el Cornudo’, sólo se refiere al hecho de que, como representante de Moloc o Baal, las ofrendas más aceptables en su altar eran los niños. Tenemos una amplia y triste evidencia sobre este asunto por los relatos de la antigüedad. ‘Los fenicios’, dice Eusebio, ‘sacrificaban todos los años a sus amados hijos unigénitos a Cronos o Saturno’”.
Pero, ¿por qué era necesario el sacrificio humano para la adoración de este terrible dios? ¿Qué posible bien podían pensar los seres humanos que había en asesinar a sus propios hijos? Continuando: “…quien se acercara al fuego, recibiría una luz de divinidad” y “a través del fuego divino todas las manchas producidas por generaciones podían ser purgadas”. Por tanto, “hicieron pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc” (Jer. 32:35).
Por increíble que parezca, los seres humanos engañados realmente creían que estaban agradando a su “dios” al sacrificarles a sus propios hijos pequeños e inocentes. Ellos creían que el fuego los purificaba del pecado original. ¡La doctrina pagana de pasar tiempo en el purgatorio para purgar el alma de todo pecado se deriva de esta creencia!
¿Quién fue Nimrod?
Debemos ver ahora más de cerca quién fue esta figura bíblica, Nimrod. Ya lo hemos visto como uno de los dioses falsos originales de la historia, pero, ¿qué más se puede aprender?
Génesis 10:9 dice de Nimrod: “Este fue vigoroso cazador delante [en lugar] del Eterno”. Él realmente trató de reemplazar a Dios.
El famoso historiador judío, Josefo, registra en Antigüedades judías importante evidencia acerca del rol de Nimrod en el mundo post diluviano. Note: “Él también cambió gradualmente el gobierno a tiranía… Él [Nimrod] también dijo que se vengaría de Dios si tuviera en mente ahogar nuevamente al mundo; y que para eso edificaría una torre muy alta, que las aguas no pudieran alcanzar… Ahora la multitud estaba bien preparada para seguir la determinación de Nimrod, y para estimar como cobardía el someterse a Dios” (Libro I, Cap. IV, sección 2, 3).
Bajo muchos nombres, el primero y quizás el mayor rebelde de la humanidad ha sido adorado a través de la falsa religión. La antigua Israel siguió fallando sirviendo a los muchos falsos dioses que Nimrod representaba.
Ezequiel 8:13-14 registra un cuadro de las mujeres de Israel “endechando a Tamuz”. Este Tamuz (el dios del fuego) era considerado ser Nimrod y la etimología de la palabra misma es fascinante. Tam significa “hacer perfecto” y muz “fuego”. El significado es claro a la luz de lo que ya hemos aprendido. A propósito, en la Guerra Tormenta del Desierto entre Iraq y Kuwait, Saddam Hussein nombró a uno de sus misiles “Tamuz”. Él ciertamente entendía que su significado incluía fuego.
Quemados a Moloc
Veamos cómo el pueblo de Dios, Israel, adoró a Baal/Moloc una vez que se apartó del verdadero Dios: “Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc; lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominación…” (Jer. 32:35).
Note que Dios mismo dice que tales abominaciones jamás entraron siquiera a su mente: “Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento. Por tanto, he aquí vienen días, dice el Eterno, que este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza” (Jer. 19:5). El versículo 6 ata este valle de Tofet o Hinom con esta práctica. Jeremías 7:31conecta a Tofet e Hinom con el sacrificio de niños. Tofet significa “el tambor”. Los tambores se tocaban para ahogar los gritos de las víctimas en las llamas.
Note esta cita de Paraíso Perdido, por John Milton, acerca del terrible dios Moloc: “Primero Moloc, rey horrible, manchado con la sangre de los sacrificios humanos y destilando lágrimas paternales aunque con el estrépito de tambores y timbales, no fueron oídos los gritos de los hijos arrojados al fuego para ser después ofrecidos al execrable ídolo”. Por supuesto, todos dirán que ya no sacrifican a sus hijos a Moloc hoy, pero continúe leyendo.
En el Nuevo Testamento, el mártir Esteban fue apedreado hasta la muerte, al menos en parte, porque acusó a sus oyentes por la adoración a este ídolo malvado (Hechos 7:43).
Cuando el justo rey Josías llegó al trono, como rey de Judá, destruyó los altares en el Valle de Tofet (o Hinom — el mismo valle que Cristo comparó con el fuego “gehena” en Marcos 9:43-49) poco después de llegar al poder. Él comprendió la gran maldad de las prácticas que estaban teniendo lugar allí.
Los druidas y los sacrificios humanos
Muchas personas han escuchado de los druidas. Pocos saben quiénes y qué fueron. Nos referiremos a ellos más adelante y los ataremos a otras prácticas cristianas bien conocidas. Debemos establecer primero su rol histórico en los sacrificios humanos.
Julio César es la más conocida fuente de información sobre los druidas. Esto viene de la Enciclopedia Británica. Esta cita, bajo “Druidas”, explica claramente quiénes fueron: “Druidas, la clase docta entre los antiguos celtas, cuyo nombre significa Conocer (o encontrar) el roble. Ellos parecen haber frecuentado bosques de roble y haber actuado como sacerdotes, maestros y jueces. Los primeros registros conocidos de los druidas vienen del tercer siglo [a.C.]… los druidas se encargaban de los sacrificios públicos y privados, y muchos hombres jóvenes iban a ellos por instrucción. Ellos juzgaban todas las disputas públicas y privadas y decretaban la penalización… El principio doctrinal de los druidas era que el alma era inmortal… (Ellos) ofrecían víctimas humanas por aquellos que estaban gravemente enfermos o en peligro de muerte en batalla. Grandes imágenes de mimbre eran llenas de hombres vivos y luego quemadas; aunque los druidas elegían a criminales de preferencia, ellos sacrificaban víctimas inocentes si era necesario”.
El Antiguo Testamento está lleno con la condenación de Dios para Israel por la práctica de las costumbres de las naciones que las rodeaban — y estamos reuniendo hechos importantes que revelan un cuadro estremecedor.
El rol del canibalismo
Otra verdad acerca del origen de la Navidad surge de la palabra moderna caníbal. Esta práctica tiene sus raíces en una función principal de todos los sacerdotes de Baal. Mantenga en mente que la palabra hebrea para sacerdote es Cahna.
Considere la siguiente cita de Las dos Babilonias, por Alexander Hislop, página 232: “En la ley mosaica era un precepto, proveniente sin duda de la fe patriarcal, de que el sacerdote debía participar de todo lo que se ofreciera como ofrenda expiatoria (Números 18:9,10). Por consiguiente, a los sacerdotes de Nimrod o Baal se les exigía necesariamente que comieran de los sacrificios humanos; y fue así como ‘Cahna-Bal’, el ‘Sacerdote de Baal’, aparece en nuestra propia lengua para designar al devorador de carne humana”.
¡La realidad de esto no puede perderse! También es verdad que la mayoría de las civilizaciones tienen una tradición que ha involucrado el canibalismo. Note esta declaración de The New York Times, “¿Cuál es el significado del canibalismo?”, por Erik Eckholm: “El canibalismo ha fascinado y repelido prácticamente a todas las sociedades conocidas, incluyendo aquellas que se dice lo han practicado”.
Este mismo artículo llegó a mostrar que la mayoría de las civilizaciones también le pusieron significado divino a su práctica.
¿Qué acerca del mito de Santa?
¿Ha considerado que usted también podría estar quemando, y aún sacrificando, a sus hijos hoy (aunque de forma diferente) en su práctica de la Navidad, aunque pueda estar tratando de “enfocarse en Cristo” de manera sincera?
¡Los padres razonan que les deben todo el mito de la Navidad a sus hijos! Las tradiciones de la Navidad se centran principalmente en los niños, y son ciertamente el centro de la mayor parte de lo que ocurre. Lo sé porque guardé diecisiete Navidades. Mi hermana mayor, mi hermano menor y yo fuimos receptores de mucho, y dadores de muy poco en ese día — y todo comenzaba con la mentira de Santa Claus.
Hace algunos años, un sacerdote en Nueva Jersey le dijo a su clase de escuela dominical que Santa era un mito. La indignación de los padres y de sus supervisores fue inmediata. ¡Él había “matado a Santa”! ¡Había “destruido la tradición familiar”! Había “usurpado la autoridad familiar”, continuaba el artículo. Fue censurado oficialmente por sus supervisores, por ser “extremista e insensible”.
¿Su crimen? ¡Dijo la verdad!
Según la Enciclopedia de Historia Universal de Langer, (artículo “Santa”), “Santa” era un nombre común para Nimrod en todo Asia Menor. Este era también el mismo dios del fuego que descendía por las chimeneas de los antiguos paganos y el mismo dios del fuego a quien los infantes le eran quemados y comidos en sacrificio humano, entre aquellos que alguna vez fueron el pueblo de Dios.
Hoy, Santa Claus viene de “San Nicolás”. Washington Irving, en 1809, es el responsable de transformar al viejo y estricto obispo original del mismo nombre, en el nuevo “alegre San Nick” en su obra Knickerbocker History of New York, Historia de Nueva York por Knickerbocker. (La mayoría de las otras tradiciones navideñas de América son aún más recientes que ésta.) “Viejo Nick” ha sido ampliamente reconocido como un término para el diablo.
En Apocalipsis 2:6 y 15, leemos acerca de una “doctrina de los nicolaítas”, la cual Cristo le dice dos veces a Su Iglesia que “[Él] aborrece”. Analicemos la palabra nicolaíta. Ésta significa “seguidor de Nicolás”. Nikos significa “conquistador, destructor”. Laos significa “pueblo”. Los nicolaítas, entonces, son personas que siguen al conquistador o destructor — Nimrod. ¡Si usted ha creído que el seguir la Navidad es una inocente costumbre cristiana, dese cuenta de esta verdad!
¿Es bíblico intercambiar regalos?
Los comerciantes reportan regularmente que más del 60% de sus ventas anuales al menudeo ocurren durante la temporada de compras navideñas. Esto representa una tremenda cantidad de compras de regalos. La mayoría hoy cree que dar regalos viene del ejemplo bíblico de los “tres magos” (la Biblia no da número) quienes le presentaron regalos a Cristo. ¿Es esto cierto? ¿De dónde vino el intercambio de regalos, y qué dice la Palabra de Dios al respecto?
La Biblioteca Sacra afirma: “El intercambio de regalos entre amigos es una característica similar de la Navidad y la Saturnalia, y debe haber sido adoptada por los cristianos proveniente de los paganos, como lo muestra claramente la admonición de Tertuliano” (Vol. 12, p.p. 153-155).
Al igual que con cualquier otro aspecto de la Navidad, la estremecedora verdad es que aun esta supuesta costumbre cristiana no viene de la Biblia. Es una ironía que a las personas les encante creer que están siguiendo la costumbre de los reyes magos de dar a Cristo, cuando en realidad se están dando exclusivamente ¡los unos a los otros! ¡Qué hipocresía! Cristo es olvidado completamente.
La Biblia enseña, en realidad, que los cristianos no deben celebrar cumpleaños. Numerosas escrituras aclaran este principio. (Lea nuestro artículo “¿Son las celebraciones de cumpleaños cristianas?”) No obstante, ¿qué si fuera a una fiesta de cumpleaños que ha sido preparada para usted, y todos se dan regalos los unos a los otros mientras usted es dejado fuera? ¡La idea es ridícula! Si esto sucediera, diría que las personas están siendo egoístas y que lo están olvidando a usted. De hecho, la mayoría de las personas dan a otros en Navidad ¡simplemente porque ellos mismos esperan recibir regalos!
Regresemos brevemente a los “magos” quienes le dieron presentes a Cristo. La escritura que describe esto es Mateo 2:1-11: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?… Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.
Comúnmente se supone que estos eran presentes de nacimiento para el “niño Jesús”. Pero, ¿es eso lo que la Biblia dice en realidad? ¡Absolutamente no! Primero, es importante notar que ellos sí le dieron presentes a Jesús. No se pararon en Su presencia e intercambiaron obsequios entre ellos, o se los dieron a otros. Los obsequios le fueron “presentados a Él”. Además, llegaron bastante después de su “día de nacimiento”. Esta es otra razón de que estos no pudieron haber sido “regalos por su nacimiento” (o cumpleaños).
Una antigua costumbre de oriente era presentar obsequios al venir ante un rey. Estos hombres entendían que estaban en la presencia del “rey de los judíos”. La Biblia contiene muchos ejemplos de personas enviando obsequios a reyes o presentándolos al llegar a su presencia. Esta costumbre es común hoy, cuando los embajadores u otros llegan a la presencia de un líder mundial.
Finalmente, note lo que dice el Comentario Adam Clarke, volumen 5, página 46, sobre lo que sucedió realmente en esta ocasión: “Versículo 11. Ellos le presentaron regalos a Él. Las personas de oriente jamás se acercaban a la presencia de reyes o de grandes personajes sin un presente en sus manos. Esta costumbre es notada con frecuencia en el Antiguo Testamento, y aún permanece en el oriente, y en algunas de las recién descubiertas Islas del Mar Chino del Este”. Los regalos, por costumbre, se presentaban a los reyes.
¿Qué podría ser más claro?
El origen del árbol de Navidad
Ningún folleto acerca de la Navidad está completo sin alguna explicación acerca del “árbol de Navidad”. Hemos tocado el tema sin enfocarnos directamente en él. El moderno árbol de Navidad se originó en Alemania. Pero los germanos lo obtuvieron de los romanos, quienes lo obtuvieron de los babilonios y egipcios.
Lo siguiente demuestra lo que creen los babilonios acerca del origen del árbol de Navidad: “Una antigua fábula babilónica habla de un árbol de hoja perenne, el cual brotó de un tronco muerto. El viejo tronco simbolizaba a Nimrod muerto, el nuevo árbol de hoja perenne simbolizaba ¡que Nimrod había vuelto a la vida en Tamuz! Entre los druidas, el roble era sagrado, entre los egipcios era la palma, y en Roma era el abeto, ¡el cual era decorado con cerezas rojas durante la Saturnalia!” (Walsh, Curiosidades de costumbres populares, p. 242).
La obra Respuestas a Preguntas, de Frederick J. Haskin, afirma: “El árbol de Navidad es de Egipto, y su origen data de un período muy anterior a la Era Cristiana”. ¿Sabía usted esto — que el árbol de Navidad precedió por mucho tiempo al cristianismo?
La mayoría de aspectos de la Navidad no son descritos en la Biblia. Por supuesto, la razón es porque no son de Dios — no forman parte de la forma en que Él quiere que la gente le adore. El árbol de Navidad, sin embargo, ¡es mencionado en la Biblia de manera directa! Vaya a Jeremías 10:2-5: “Así dijo el Eterno: No aprendáis el camino de las naciones… Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder”.
Esta descripción del árbol moderno de Navidad es clara. Dios se refiere a éste de manera directa como “el camino de los paganos”. De una manera igualmente directa, le ordena a Su pueblo que “no aprenda del camino de las naciones”, llamando “vanas” estas costumbres. El versículo 23 añade una declaración sobresaliente y poderosa: “Conozco, oh Eterno, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus [propios] pasos”. Dios debe enseñarles a las personas cómo vivir. El hombre simplemente no puede entender los caminos de Dios por sí mismo.
No hay lugar en Jeremías 10 para creer, como algunos han tratado de sugerir, que como estos árboles no tienen poder en sí mismos, en realidad no está prohibido tener un árbol de Navidad. ¡Dios condena el colocar árboles paganos (de Navidad) con este claro mandato bíblico!
El origen de las guirnaldas, los troncos navideños y el muérdago
La Enciclopedia Americana declara: “El acebo, el muérdago, el tronco navideño… son reliquias de tiempos pre-cristianos”. En otras palabras, ¡paganismo! El tronco navideño era usado comúnmente en un rito de adoración de naturaleza teutónica.
Frederick Haskin afirma además: “Las autoridades creen que el uso de la guirnalda navideña puede rastrearse hasta la costumbre pagana de decorar los edificios y lugares de adoración para la fiesta que tenía lugar al mismo tiempo que nuestra Navidad”.
La Enciclopedia Británica, bajo “Celastrales”, expone el origen de la guirnalda de flores: “los paganos europeos traían ramilletes de acebo a sus hogares, y las ofrecían a las hadas de los bosques, como refugios del severo clima invernal. Durante la Saturnalia, el festival romano de invierno, ramas de acebo eran intercambiadas como símbolo de amistad. Los más antiguos cristianos romanos aparentemente usaban el acebo como una decoración en la temporada navideña”.
Hay docenas de tipos distintos de acebo. Virtualmente todos vienen en variedades masculinas y femeninas — tales como “Príncipe azul y Princesa azul” o “muchacho azul y muchacha azul” o “muchacho chino y muchacha china”. Las plantas femeninas de acebo no pueden tener bayas a menos que una planta masculina contigua las polinice. Es fácil ver por qué las guirnaldas de acebo encontraron su camino en los rituales paganos, ¡como un símbolo de amistad y fertilidad!
La Navidad está incompleta para muchos, a menos que incluya “besarse bajo el muérdago”. Esta costumbre pagana era natural en una noche que involucraba mucho jolgorio, hecha en el espíritu de orgías embriagadas. Al igual que hoy, el “beso” usualmente ocurría al comienzo de la celebración de Saturnalia/Navidad. Jamás olvidaré tener que besar siempre a las madres de mis amigos al entrar a cada una de sus casas cada Navidad. Era lo primero que hacíamos. Yo lo detestaba — pero era algo que “debía hacer”. Se consideraba que el muérdago tenía poderes especiales de sanación para aquellos que se “regocijaran” bajo él.
La Enciclopedia Británica, bajo “Santalales”, afirma: “Se cree que el muérdago europeo había tenido un significado ritual especial en las ceremonias druidas y vive en el folklore de hoy, con su estatus especial como el muérdago navideño habiendo venido de épocas anglosajonas”. El muérdago es un parásito que vive en los robles. (Recuerde que los druidas adoraban en bosques de roble). Los antiguos celtas (asociados con los druidas) solían dar el muérdago, como un remedio herbal, a los animales estériles para hacerlos fértiles. Y aún se le conoce como “sanador de todo” en celta.
Al igual que el muérdago, las frutas navideñas también eran consideradas sagradas para el dios sol. El “tronco del sol” [del inglés “sun log”] vino a ser llamado “tronco navideño” [del inglés “yule log”]. Como nota, en inglés a la Navidad también se le llama “Yule”. Esto simplemente significa “rueda”, lo cual ha sido por mucho tiempo la representación del sol. Por eso las personas hoy en día comúnmente hablan de la “temporada sagrada de yule”.
Adoración del verdadero Dios mezclado con prácticas falsas
El término moderno para la fusión de costumbres paganas falsas con la adoración del verdadero Dios es sincretismo. ¡Cualquiera que hiciera esto en la antigua Israel era llevado a la muerte (Lev. 18:21, 29)! ¡Era así de serio!
Una mirada fascinante de cómo Israel pensaba y creía, en su propia mente, que estaba adorando a Dios como nación, viene de II Reyes 17:33: “Temían al Eterno, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados”.
¿Captó esto? Sí, ellos temían al verdadero Dios mientras servían otros dioses. No es sorpresa, entonces, que el siguiente versículo (34) diga que ellos realmente “NO temen al Eterno” de acuerdo con la forma que Dios ordenó. Es así como Dios ve lo que las personas están haciendo hoy — ¡sin importar lo que estas personas, quienes copian prácticas paganas antiguas, puedan pensar de sus propias acciones!
El versículo 30 dice que todo esto había sido aprendido del contacto con “los de Babilonia” (entre otros), cuyo dios principal, como recordaremos, era Nimrod (Baal o Moloc) — que ahora sabemos que eran uno y el mismo.
¡Note cuán específica fue la advertencia de Dios a Israel en Deuteronomio 12:29-31, y por qué los advirtió! “Cuando el Eterno tu Dios haya destruido delante de ti las naciones… y las heredes, y habites en su tierra, guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré. No harás así al Eterno tu Dios; porque toda cosa abominable que el Eterno aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses”.
Muchos versículos, similares a Deuteronomio 12, deberían ser estudiados cuidadosamente. (Vea Éxodo 34:10-17; 23:23-33; Levítico 20:22-26; Deuteronomio 20:13-18, etc.) ¡El verdadero Dios sabía que servir a otros dioses siempre los llevaba a sacrificarles niños!
Deuteronomio 12:32 hizo claro que Dios no quiere que mezclemos Sus caminos con ningún otro camino falso: “Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás”.
Estas son claras palabras de Dios para todos los que dicen que pueden mezclar las horribles costumbres del paganismo con un supuesto “enfoque en Cristo”.
Las prácticas paganas del antiguo Israel en las costumbres modernas
Deuteronomio 12:2-4 establece un contexto importante. Dios dice claramente: “Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares… y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego… No haréis así al eterno vuestro Dios”.
Note las referencias de Dios a “todo árbol frondoso” y “sus imágenes”. Hay por lo menos diez versículos similares a través del Antiguo Testamento, los cuales se refieren a “árboles frondosos” y a su asociación con la idolatría. Los historiadores sostienen que la referencia al término “frondoso” se refiere a frondoso todo el año — ¡árboles de hoja perenne!
Una vez más, vamos a examinar más de cerca la verdadera historia y los orígenes de algunas de las costumbres de la Saturnalia que aún se practican hoy. Note la siguiente cita escalofriante del Diccionario de Antigüedades Griegas y Romanas, “Oscilla” 3ª edición, volumen II: “…todos los rangos se dedicaban al festejo y regocijo, regalos eran intercambiados entre los amigos, y las multitudes llenaban las calles, gritando ‘He aquí la Saturnalia’. Una ofrenda era hecha debajo de un árbol de hoja perenne decorado, de acuerdo con el poeta pagano, Virgilio. Figurillas y máscaras — llamados ‘oscilla’ — eran colgados en los árboles, al igual como se hace con las decoraciones navideñas hoy. La historia admite… no puede haber duda que en estos ‘oscilla’ tenemos un vestigio de sacrificio humano…”
¿No suena todo esto familiar? ¿Regalos, cantar en las calles, árboles de hoja perenne, decoraciones, ofrendas bajo el árbol, festejos y banquetes? Esto puede sonar maravilloso, pero representa cosas que son verdaderamente abominables.
Los ‘oscilla’ modernos se ven como pequeños “ángeles” regordetes colgando de un árbol. Yo mismo coloqué estos pequeños “ángeles bebés” en nuestro árbol, cuando era niño. Por lo menos yo pensaba que eran ángeles bebés. ¡Cuán equivocado estaba! ¿Cree usted que alguno de sus amigos comprende lo que esto representa en realidad? Por supuesto que no — ¡pero eso no lo hace menos grave ni menos equivocado a los ojos de Dios!
Paganismo absoluto mezclado en la Iglesia
Una fuente más demuestra cómo todo esto llegó a ser una herencia practicada de manera tan “inocente” por millones — empero, distante de ser inocente a los ojos de Dios. Lea la siguiente cita de la Enciclopedia Británica, 15ª edición, volumen 10, páginas 1062-3: “El cristianismo… a través de un complejo y gradual proceso… se convirtió en la religión oficial del imperio [romano]”.
“Por un tiempo, las monedas y otros monumentos continuaron vinculando las doctrinas cristianas con la adoración del sol, a la que Constantino había sido adicto previamente. Pero aun cuando esta fase llegó a su fin, el paganismo romano continuó ejerciendo otras influencias permanentes, grandes y pequeñas… El calendario eclesiástico retiene numerosos remanentes de festivales pre-cristianos, en especial la Navidad, la cual mezcla elementos que incluyen tanto la fiesta de Saturnalia como el nacimiento de Mitra. Pero, mayormente, la corriente principal del cristianismo occidental le debe a la antigua Roma la firme disciplina que le dio estabilidad y forma”.
Una autoridad de tanta reputación como la Enciclopedia Británica reconoce, para cualquiera dispuesto a ver, ¡que la Saturnalia y la antigua Roma fueron las que definieron la “disciplina… estabilidad y forma” del cristianismo occidental!
¡Esta es una admisión verdaderamente asombrosa!
La siguiente cita poderosa revela cómo este festival idólatra pagano se deslizó al mundo “cristiano”. La cita es de la Nueva Enciclopedia Schaff-Herzog de Conocimiento Religioso, bajo “Navidad”:
“Cuánto dependía la fecha de la festividad (Navidad) de la Brumalia pagana (25 de diciembre), que seguía a la Saturnalia (17-24 de diciembre), y celebraba el día más corto del año y el ‘nuevo sol’… no puede ser determinado con exactitud. La Saturnalia pagana y la Brumalia estaban muy profundamente arraigadas en la costumbre popular como para ser puestas a un lado por la influencia cristiana… El festival pagano, con su alboroto y algarabía, era tan popular que los cristianos fueron complacidos con la excusa para continuar su celebración, con un pequeño cambio en espíritu y forma. Los predicadores cristianos occidentales y del cercano oriente protestaron en contra de la impropia frivolidad con la que el nacimiento de Cristo era celebrado, mientras que los cristianos de Mesopotamia acusaban a sus hermanos orientales de idolatría y de adoración al sol, por adoptar como cristiano este festival pagano”.
Una fuente adicional revela cómo la iglesia romana absorbió la Navidad como celebración oficial. La Enciclopedia Británica, edición de 1946, afirma: “la Navidad no estaba entre los más antiguos festivales de la iglesia… ciertos latinos, ya en el año 354, pudieron haber transferido el nacimiento del 6 de enero al 25 de diciembre, que era entonces, una fiesta del mitraísmo… o el nacimiento del SOL invicto… Los sirios y armenios, que se aferraban al 6 de enero, acusaron a los romanos de adoración al sol e idolatría, argumentando… que la fiesta del 25 de diciembre, había sido inventada por los discípulos de Cerinto…”
Así, un festival pagano, celebrado mucho antes del nacimiento de Cristo, encontró su camino en el cristianismo reconocido.
¿Sabía usted que aun los puritanos de Nueva Inglaterra, del siglo diecisiete, entendían cuán equivocada estaba la Navidad? Ellos, de hecho, prohibieron su observancia mediante una ley, en 1659, en toda la Colonia de la Bahía de Massachusetts. Multas y encarcelamiento podían resultar de ser encontrados guardándola. Pasaron casi 200 años (1856) antes que las personas dejaran de trabajar durante Navidad en Boston. Los puritanos conocían sus raíces y la catalogaron como “idolatría pagana y papista”.
Aquellos que “cambian tiempos y leyes”
El profeta Daniel (7:8) habla de un “pequeño cuerno”, el cual (7:25) “hablará palabras contra el Altísimo… y pensará en cambiar los tiempos y la ley”. Este pequeño cuerno es una gran autoridad religiosa que intenta imponer su propia perspectiva de las fechas y celebraciones, a un mundo confiado, en lugar de la clara instrucción de Dios.
La palabra hebrea traducida como “cambiar” significa “transformar, alterar o establecer”. La palabra traducida como “tiempos” significa “ocasión señalada, temporadas o tiempos”. La palabra hebrea traducida como “ley” significa “decretos o leyes de Dios”. Al ser puestas juntas, la frase se refiere a una autoridad que intenta “transformar las ocasiones señaladas y las temporadas dentro de la Ley de Dios”. Ciertamente, la Navidad es un gran ejemplo de cómo esto ha sido hecho. La instrucción de Dios ha sido reemplazada con las tradiciones religiosas de los hombres.
La siguiente cita revela cómo ha sucedido esto. Ésta también viene de la Enciclopedia Británica, bajo “Cristianismo”: “Así, la liturgia de la pascua florida ha sido desarrollada mayormente en la Iglesia Ortodoxa Occidental, y la liturgia de la Navidad mayormente en la Iglesia Católica Romana…El calendario cristiano es la más diseminada institución cristiana. La semana de siete días y el ritmo de los festivales cristianos han sido aceptados aun por muchos de los países no cristianos. A pesar de enérgicos intentos para introducir una semana laboral corrediza, la semana de siete días, con los domingos libres, no podría ser eliminada ni siquiera en los estados comunistas, con una perspectiva atea. Aun en los círculos y las organizaciones ateas alrededor del mundo, los festivales cristianos gozan de indiscutible popularidad como días libres… especialmente la Navidad”.
En verdad, han sido los “políticos eclesiásticos”, mencionados anteriormente, que han buscado imponerle el calendario “cristiano” moderno a un mundo ignorante. Son estos líderes los que han “pensado en cambiar los tiempos y las leyes”.
El peligroso poder de las mentiras
Uno de los nombres de Satanás es Destructor (Apo. 9:11). Nimrod/Saturno/Moloc/Baal, al igual que Satanás, es el dios del fuego, que destruye y devora pequeños niños.
¡El verdadero Jesucristo nunca estuvo y nunca estará en la Navidad! Él no puede ser puesto de vuelta en un lugar donde nunca ha estado. Pero el “dios de este mundo”, Satanás (II Cor. 4:4), siempre ha estado en la Navidad. ¡Él es su autor!
El verdadero Dios ordena que debemos adorarle “en espíritu y en verdad” (Juan 4:23-24). Esto no encaja con las grandes mentiras de la Navidad y de Santa Claus, que todos los niños tan de buena gana creen.
I Timoteo 4:2 advierte de “la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia”. ¡Los padres pueden “quemar” a sus propios hijos, hasta el punto de abrasarlos, con el engaño y la mentira de la Navidad!
No hay “seguridad en los números” en este mundo para aquellos que guardan la Navidad, porque Satanás, quien es llamado “el padre de las mentiras” y “homicida desde el principio” (Juan 8:44), ¡ha “engañado al mundo entero” (Apo. 12:9)! Vaya a este versículo y léalo. Luego, reconozca que la Navidad es ciertamente un testimonio de ese gran engaño.
Pero Cristo se refiere a Su Iglesia como una “manada pequeña” (Lucas 12:32). Muchos otros versículos muestran esto. Esta Iglesia no tiene los grandes números de las clases respetadas y establecidas del cristianismo de este mundo.
“Otro Jesús”
Hay otro problema con la idea de “poner a Cristo de vuelta en la Navidad” — ¡y es grande! El “Jesús” que es el centro de esta temporada, ¡no es el verdadero Jesucristo de la Biblia!
A la mayoría se le ha enseñando que sólo hay un Jesucristo. Pero la Palabra de Dios habla de una falsificación, y este Cristo sustituto es identificable en la historia. ¿La prueba? El apóstol Pablo advirtió de “otro Jesús”.
¡Comprenda lo que está en juego aquí!
Primero, considere toda la introducción de Pablo a medida que establece el fundamento para la advertencia que sigue: “Pero temo que como la serpiente [Satanás] con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (II Cor. 11:3).
Ahora la advertencia en el siguiente versículo: “Porque si viene alguno predicando a otro jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (II Cor. 11:4). Los corintios parecían “tolerar esto” sin mucha resistencia.
Pablo, bajo inspiración del verdadero Jesucristo de la Biblia, fue movido a registrar el peligro de seguir inconscientemente a “otro Jesús”. Considere. La mayoría probablemente jamás ha considerado, remotamente, la idea de un falso Jesús ni siquiera por un momento — que existe tal cosa como un equivocado, diferente y “falso Cristo” (Mateo 24:23-24) — llamado “otro Jesús”. En el pasado, este “Jesús” incluso ha corrompido aun el pensamiento de los verdaderos cristianos. Esto está claro. Pero la “sutileza” de cómo puede ocurrir esto, y cómo se ha producido en la historia, es tan engañosa — tan seductora — que incluso los verdaderos cristianos sin saberlo, pueden caer en la adoración de este supuesto Jesús. Esto era lo que les estaba sucediendo a los corintios.
Las personas pueden adorar en formas que representan cosas muy diferentes de lo que creen o piensan. Los “creyentes” en la Biblia hoy pueden pensar que están adorando al verdadero Salvador, cuando en realidad están adorando a un falso salvador — ¡otro Jesús! El cristianismo tradicional completo está, de hecho, adorando a Nimrod/Saturno/Moloc/Baal. El énfasis moderno en madre/hijo, “María/Jesús”, incluyendo la adoración a María por millones, es un paralelo con Nimrod y su madre, Semíramis, que no puede ser pasado por alto.
He aquí el punto de lo que está siendo explicado. Muchos hablan de “poner a Cristo de vuelta en la Navidad”. Esto se escucha cada año desde miles de púlpitos y otras partes. ¡Pero el verdadero Cristo jamás estuvo allí! Tal como una persona no puede regresar a una habitación en la que jamás ha entrado, Jesucristo no puede ser “puesto de vuelta” en un evento en el que Él jamás ha estado, ¡y que, de hecho, aborrece! (Una vez más, vea Marcos 7:7). El Jesús que estos predicadores y religiosos tienen en mente es otro Cristo, uno con otro evangelio, otro espíritu — ¡el espíritu navideño! — que lleva doctrinas y enseñanzas totalmente diferentes.
¿Puede ver la conexión?
¿Qué debe hacer?
Por último, examinemos lo que Dios le dijo a Su pueblo debía hacer, y el camino que debía enseñar a sus hijos.
Recuerde Jeremías 7:31, donde Dios condenó a Israel por quemar a sus hijos en el Valle de Tofet. Ocho versículos antes (vs. 23-24), Dios había dejado claro lo que Él requiere: “Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. Y no oyeron… antes caminaron… en la dureza de su corazón malvado…”
Los seres humanos no quieren obedecer a Dios (Rom. 8:7). Ellos preferirían seguir su propia “imaginación”. Ellos no entienden que Dios quiere que sus vidas vayan “bien”. Él quiere que la felicidad, gozo y bendiciones fluyan en las vidas de las personas. Todo esto es resultado de obedecerle a Él.
Dios inspiró a Moisés para advertir a los padres de la grave responsabilidad que tienen en qué y cómo enseñan a sus hijos, y cómo se lo enseñan. Note Su instrucción en Deuteronomio 6:1, 6-7, 20-21, 25: “Estos, pues, son los mandamientos…que el Eterno vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla…Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes…Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que el Eterno nuestro Dios os mandó? entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y el Eterno nos sacó de Egipto con mano poderosa…Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante del Eterno nuestro Dios, como él nos ha mandado”.
Dios sacó a Israel de Egipto — de la esclavitud — de las costumbres del mundo que los rodeaba y les reveló Su Ley. Él no quiere que Su pueblo regrese a las tradiciones, costumbres y caminos de los cuales Él los ha llamado.
Cuando todas las tradiciones interconectadas, llenas del simbolismo de adorar a un antiguo dios pagano, ideadas humanamente, son enseñadas, esto no es adorar al verdadero Creador.
No hemos sabido que la Navidad sea de Babilonia
Jesús dijo dos veces, en Mateo 7:16 y 20, que: “por sus frutos los conoceréis”. Todo lo que las personas dicen o hacen, bueno o malo, tiene frutos. Los frutos de la Navidad son terribles. Esta temporada lleva a todo un año de adulterio, soledad, celos, borracheras, conducir ebrio, discusiones familiares (y peor), y una acumulación de deudas que usualmente duran hasta marzo. Este problema es tan relevante que casi todas las iglesias reportan que sus ingresos — cuán irónico — ¡decrecen durante este período, a medida que las personas se “recuperan” de todos sus gastos!
El verdadero “espíritu navideño”
El profeta Isaías fue inspirado a escribir: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión” (58:1). Yo he hecho eso. Ahora que usted ha leído la pura verdad acerca del verdadero origen de la Navidad, ¿qué hará?
La siguiente cita viene del folleto La pura verdad acerca de la Navidad, por Herbert W. Armstrong. Ésta resume el folleto que usted acaba de leer:
“La Navidad se ha convertido en una temporada comercial. Es patrocinada, mantenida viva, por las más fuertes campañas publicitarias del año. Usted ve a un ‘Santa Claus’ enmascarado en muchas tiendas. Los anuncios nos mantienen engañados acerca del ‘hermoso espíritu navideño’. Los periódicos, que venden anuncios, imprimen floridos editoriales exaltando y elogiando la temporada pagana, y su ‘espíritu’. Una ingenua población se ha impregnado tanto, que muchos se ofenden cuando se les dice la verdad. Pero el ‘espíritu navideño’ es creado cada año, no para honrar a Cristo, ¡sino para vender mercancía! Igual que todos los engaños de Satanás, que aparece como un ‘ángel de luz’, lo hacen parecer bueno. ¡Billones de dólares son gastados en este frenesí de comercialización cada año, mientras la causa de Cristo debe sufrir! ¡Es parte del sistema económico de Babilonia!
“Hemos profesado ser naciones cristianas, pero estamos en Babilonia, tal como lo predijo la profecía bíblica, ¡y no lo sabemos! ‘Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas’ — las cuales vendrán pronto — es la advertencia de Apocalipsis 18:4” [énfasis mío].
“Este año, en vez de intercambiar regalos, ¿por qué no poner ese dinero en la Obra de Dios?”

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑