INCESTO

ESCRITO POR: CARLOS MARROQUÍN VELEZ

Con la palabra  incesto nos referiremos a dos situaciones distintas:

No. 1. A las relaciones sexuales, incidentales o repetidas, ya sea con  violencia, o por medio de la seducción, entre parientes cercanos, lo cual constituye una relación informal, ilegal y delictiva.

Y

No. 2. Al matrimonio efectuado con mutuo consentimiento entre dos  parientes cercanos, lo cual es una relación tolerada en ciertos casos en nuestro país, y hasta es legal en varios países y culturas.

En Las Sagradas Escrituras, en Levítico 18, se prohíben todas las relaciones incestuosas, es decir, relaciones sexuales con parientes por consanguinidad, y también con parientes por afinidad, con quienes han llegado a ser familiares por un matrimonio.  En el versículo 6 se manda: “Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez”.

Descubrir la desnudez es uno de los varios eufemismos bíblicos, o expresiones suaves,  para referirse a las relaciones sexuales.

Allí se prohíben las relaciones de un hombre con su madre, madrastra, hermana, nieta, media hermana, tía, tía política, nuera, hija, hijastra y cuñada (tanto la mujer del hermano, como la hermana de la esposa).

Los patriarcas incurrieron en incesto, pues tanto Abraham, como Isaac y Jacob, se casaron con mujeres que eran parientes muy cercanas. En defensa de esas excepciones se puede decir que hace casi cuatro mil años la raza humana no se hallaba entonces tan degenerada por el pecado y por las enfermedades.  Además, aún no se había dado la ley de Moisés, la cual vino a reglamentar estrictamente las relaciones humanas, incluyendo el matrimonio.

En la Biblia son clásicos los casos de incesto: Lot y sus dos hijas;  Judá y su nuera Tamar;   dos de los hijos de David;  Absalón  y  las  concubinas  de su padre David; y el caso citado por Pablo en I Cor. 5:1-5, al decir: “Se oye hablar de que hay inmoralidad entre vosotros … hasta el punto de que uno de vosotros vive con la mujer de su padre … en nombre del Señor Jesús … sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción de la carne … “

A.   EL INCESTO COMO RELACIÓN SEXUAL ILEGAL Y CON ABUSO.

Esta forma de incesto es una aberración o desviación repugnante, porque el amor erótico traspasa los niveles naturales de la jerarquía familiar, y abusa del afecto, del respeto y de la reverencia con los cuales los padres, los hijos y demás parientes deberían ser considerados. Esta desviación corrompe las  relaciones familiares y representa una regresión a la animalidad.

En el caso de un padre que viola a su hija, el niño que nace es hijo y a  la vez  nieto del abusador; y es a la vez hijo y hermano de la abusada. En el caso del que comete incesto con su hermana, el niño que nace es a la vez hijo y sobrino del abusador; y es a la vez hijo y sobrino de la abusada. Esto y complica los niveles de autoridad y las responsabilidades establecidas en el parentesco normal, al mezclar lo que debiera ser el amor abnegado de los padres con un amor erótico enfermizo.

Al faltar a la tradición social, a los mandamientos bíblicos y a la ley natural escrita en el corazón de cada humano, nace un sentimiento de vergüenza y de culpa, que afecta a todos los involucrados, a quienes los rodean y, más adelante, a sus descendientes, si los hay. Muchas veces los involucrados tienen que dejar el vecindario y aun el pueblo  en que viven para escapar del estigma y la crueldad de las gentes que no perdonan.

Causa gran repulsión el abuso sexual de personas mayores a niños y a jóvenes, a los cuales se les presiona  por tener  autoridad sobre ellos, por amenazas, por seducción, o por aprovecharse de su inocencia y su ignorancia, etc.  Pero provoca aun mayor indignación cuando el abuso es protagonizado por los mismos padres y madres a sus hijos e hijas, de abuelos a nietos y nietas, de tíos a sobrinos y sobrinas, de jóvenes mayores a sus hermanos, hermanas, primos y primas menores; etc.

Es irresponsabilidad de los padres el no advertir a sus hijos y demás miembros del hogar sobre el incesto. Igualmente es irresponsabilidad de la iglesia el no prevenir acerca de este pecado, más aún en estos tiempos previos a la segunda venida de Cristo, de los cuales Él mismo predijo que serían similares a los días de Noé, por su gran depravación e inmoralidad.

La pornografía ha llegado a ser tan difundida por todos los medios, que muchas personas, de todas las edades, constituyen meras bombas de tiempo, cargadas de erotismo y listas a explotar en cualquier momento al menor estímulo. Uno de los ambientes más propicios en que ocurren estos tristes incidentes son las viviendas donde muchas personas, debido a su extrema pobreza, viven hacinados, si mayor privacidad. Si a esto se le suma una pobre enseñanza moral y espiritual, el uso de alcohol y demás drogas, y el creciente rechazo a los preceptos de la moral cristiana bíblica, los resultados pueden ser desastrosos.  Además, muchos de estos casos no son denunciados por las víctimas, por temor a las amenazas de sus victimarios, y se descubren generalmente mucho tiempo después cuando ya han causado en ellas serios problemas físicos, psicológicos, mentales y espirituales.

Este es un tema sobre el cual hay que instar “a tiempo y fuera de tiempo”, es decir, antes que suceda y aun después de que haya ocurrido, para prevenir que se repita. Hay que atender a cualquier indicación que un niño o un jovencito dé de haber sido abusado sexualmente, pues por no creerles a sus generalmente tímidas quejas, el problema continúa hasta extremos en que las consecuencias son ya difíciles de curar.

El abuso de menores y el incesto han llegado a constituir una de las plagas mayores del siglo veintiuno. Éste deja marcadas a las personas física, emocional, espiritual y socialmente para el futuro, impidiéndoles muchas veces llegar a constituir parejas y matrimonios estables. Sin embargo, la provisión divina de la salvación por medio de Jesucristo y la santificación por la obra del Espíritu Santo, pueden restaurar los corazones heridos y las mentes afectadas de quienes han sido víctimas del incesto. Pero siempre es mejor prevenir que curar.

El problema se complica más cuando el incesto trae niños inocentes que  sufren las consecuencias y vergüenzas causadas por un adulto depravado.

Insistimos en que los hogares y la iglesia deben velar por que, al menos en los familias de los creyentes, este pecado no se cometa nunca; y por que el mundo no creyente sea también alertado acerca de este azote.

B. INCESTO  COMO  RELACIÓN  MATRIMONIAL  FORMAL,

QUE EN MUCHOS PAÍSES Y CULTURAS ESTÁ  LEGALIZADO

En Europa y en Norteamérica, el matrimonio entre parientes cercanos ha sido desestimulado fuertemente por las reglas. Sin embargo, esto no es así en otras muchas partes del mundo. El matrimonio entre parientes cercanos es común en áreas en las cuales el aislamiento geográfico y étnico hacen que el matrimonio con personas fuera del grupo sea difícil. Hay pueblos que por razones religiosas, raciales, étnicas, sociales, etc., prohíben a sus miembros unirse con otras gentes. Así se perpetúan ciertos defectos, deficiencias y deformidades físicas y/o mentales.

La endogamia, o matrimonio dentro del mismo grupo familiar, origina descendientes de la unión de individuos muy relacionados genéticamente. Esta práctica provee una mayor posibilidad de que los genes recesivos, que están presentes en el equipo genético de una persona, pero que no se han manifestado externamente, sean expresados físicamente.

En Guatemala, aunque las leyes prohíben los matrimonios entre parientes, dentro del cuarto grado de consanguinidad, se toleran muchos casos de casamientos entre primos hermanos, y a veces entre tíos y sobrinas. Además, pueden formarse parejas de parientes que no contraen matrimonio legalmente.

El parentesco consanguíneo

En las leyes de Guatemala sólo hay parentesco  hasta el 4o. de consanguinidad:

  • Nuestros padres y nuestros hijos son nuestros parientes más cercanos, están a sólo un grado de distancia.
  • Con nuestros  hermanos, abuelos y nietos, estamos ya a dos grados de distancia.
  • Con nuestros tíos, sobrinos, bisabuelos y bisnietos, nos hallamos a tres grados.
  • Nuestros tatarabuelos, tíos abuelos, primos hermanos, sobrinos nietos y tataranietos, son los parientes más retirados, a cuatro grados.

Grados de parentesco por consanguinidad:

Primer

Grado

Segundo

Grado

Tercer

Grado

Cuarto

Grado

Tatarabuelos  (8)

Tatarabuelas  (8)

Bisabuelos (4)

Bisabuelas (4)

Tíos abuelos

Tías abuelas

Abuelos (2)

Abuelas (2)

Tíos

Tías

Padre (1)

Madre (1)

USTED Hermanos

Hermanas

Primos hermanos

Primos hermanas

Hijos

Hijas

Nietos

Nietas

Sobrinos

Sobrinas

Bisnietos

Bisnietas

Sobrinos nietos

Sobrinas nietas

Tataranietos

Tataranietas

Primer grado:         padres  e  hijos

Segundo grado:     abuelos,  hermanos  y  nietos

Tercer grado: bisabuelos,  tíos,  sobrinos  y  bisnietos

Cuarto grado:         tatarabuelos,  tíos abuelos,  primos hermanos,

sobrinos nietos y tataranietos

El parentesco por afinidad:

Nuestras leyes sólo reconocen el parentesco por afinidad hasta el segundo grado:

  • Los cónyuges no forman grado, constituyen una sola entidad, o, como lo define la Biblia, son una sola carne.
  • Una persona tiene un grado de afinidad, el más cercano, con los padres del cónyuge, quienes han llegado a ser sus padres políticos o suegros; y con los hijos del cónyuge, que son ahora sus hijastros.
  • El segundo grado de afinidad, un grado más distante, es con los abuelos del cónyuge, llamados ahora abuelos políticos; y también con los hermanos del cónyuge, quienes han llegado a ser sus hermanos políticos o cuñados.

No forman

Ningún grado

Primer Grado Segundo Grado
Abuelos del cónyuge
Padres del cónyuge:

Suegro y suegra

USTED El cónyuge:

Esposo o esposa

Hermanos del cónyuge

Cuñados y cuñadas

Hijos del cónyuge:

hijastros e hijastras

Grados de parentesco por afinidad:

Primer grado: padres e hijos del cónyuge

Segundo grado: abuelos y hermanos del cónyuge

Novios con apellidos comunes deben asegurarse de que no son parientes cercanos:

En algunas ocasiones los novios tienen apellidos comunes, porque tienen un abuelo, bisabuelo u otro pariente en común, pero las autoridades irresponsables, o mal informadas, no ponen ningún reparo.  Un apellido en común no significa  necesariamente que sean parientes, pero sí conviene averiguarlo antes que el enamoramiento crezca y los ciegue, y ya no quieran dar marcha atrás en una relación incestuosa. En otros casos puede no haber apellidos en común que hagan sospechar de parentesco, pero, si hay dudas, los padres de familia y los novios deben investigarlo exhaustivamente para asegurarse que no lo hay.

Cuando hay hijos ilegítimos que no llevan los apellidos de los padres, o cuando hay hijos adoptivos que han recibido los apellidos de sus  nuevos  padres, la responsabilidad, que debe caracterizar a los cristianos, los obliga a asegurarse de que no vayan a contraer matrimonio con personas emparentadas con ellos.

Es mejor llorar unos meses por un noviazgo roto a tiempo, que llorar toda la vida por un hijo con defectos físicos y/o mentales, producto de una relación sexual incestuosa.  Ése descendiente será un recordatorio permanente de la infracción de una ley sabia que Dios estableció para nuestro bien.

Aclaramos que los hijos de relaciones incestuosas no necesariamente nacen con defectos físicos y/o mentales, pero sí corren un alto riesgo; y los padres no tienen el derecho de correr tal riesgo y de arruinar las vidas de niños inocentes que no pueden defenderse, más aún si han sido advertidos con mucha anticipación.

LA CONSANGUINIDAD Y LOS DEFECTOS GENÉTICOS

La mayoría de los desórdenes genéticos serios son recesivos, lo cual significa que un individuo debe heredar dos copias del gene anormal o defectuoso, -uno de cada padre- para que tal desorden se manifieste o se exprese. Es mucho más probable que ambos padres porten el mismo gene recesivo si los padres están sólo emparentados. El riesgo de una enfermedad o malformación seria en un niño de tal unión es alrededor de 1 por cada 20 casos. Ahora, si se trata de dos primos hermanos,  el riesgo aumenta a cerca de 1 en cada 11 casos.

Si la pareja la forman parientes en el primer grado, el riesgo es de 1 de cada 2 casos. El matrimonio de dos primos que son doblemente parientes es tan arriesgado desde un punto de vista genético,  como lo es el matrimonio de una medio-hermana con un medio-hermano. Sin embargo, en la mayoría de los lugares, el matrimonio de dos primos sí es legal, mientras que el de dos medio hermanos no lo es.

Algunos defectos de nacimiento pueden ser heredados, lo cual significa que la información hereditaria es pasada de padre a hijo por genes localizados en los cromosomas de las células. Las células normales del cuerpo tienen 46 cromosomas, excepto las células reproductivas (el espermatozoide y el óvulo) las cuales tienen solamente 23 cromosomas cada uno. En la concepción, cada padre normalmente contribuye con 23 cromosomas que son portadores de genes a la constitución hereditaria del hijo.

En algunos casos, un padre afectado tiene un gene defectuoso el cual domina a su contraparte, y cada niño tiene el 50% de probabilidades de heredar ese gene defectuoso y el defecto.

En algunos desórdenes genéticos, ambos padres que son aparentemente normales portan el mismo gene anormal, y cada niño que nace de tales padres tiene:

  • Un 25% de riesgo de recibir ese gene defectuoso de ambos padres, en cuyo  caso, el defecto hereditario puede manifestarse.
  • Un 25% de heredar los dos genes normales y permanecer sin ser afectado
    • Un 50% de posibilidades de heredar un gene defectivo y un gene normal,   llegando a ser sólo portador pero sin sufrir el desorden, al igual que sus padres.  Este tipo de herencia es llamada herencia recesiva, está oculta.

Algunas relaciones entre los parientes por consanguinidad serán más cercanas que otras, y ellas han sido clasificadas por los especialistas en genética de acuerdo con el grado de cercanía, basado en la proporción de los que ellos comparten:

  • Entre padres e hijos, que son parientes en primer grado, así como entre hermanos y hermanas (que no son gemelos idénticos) y son parientes en segundo grado,  hay un  50%  de genes en común.
  • Entre tíos y tías, sobrinos y sobrinas, abuelos, y medio hermanos y medio y  hermanas que son parientes en segundo grado, existe un 25% de genes en común.
  • Entre primos hermanos, medio tíos y medio sobrinos y medio sobrinas, quienes son parientes en tercer grado, existe un 12.5%  de genes en común.

Así que, si los padres son parientes cercanos, o hay un cierto número de generaciones en las que los padres han sido parientes cercanos, ellos tienen mayores posibilidades de compartir el mismo gene defectuoso, que contiene una mutación recesiva, que si no estuvieran emparentados.

En las sociedades que tienen una tradición de casarse entre primos, y donde los matrimonios se contraen dentro de la misma comunidad, muchas parejas están a menudo más emparentadas que dos primos hermanos, y, consecuentemente, su riesgo de tener descendencia con problemas físicos y/o menales, puede ser significativamente más alto.

Si dos parientes se casan, y tardíamente comprenden su error, tienen el deber moral de evitar tener descendientes, o evitar seguir teniéndolos. Les queda todavía la opción de adoptar niños desamparados.

Entre las reglas básicas que deben darse a los jóvenes que están ya en edad de  noviazgo, y aun antes de que lleguen a tal edad, está la regla de no buscar novia o aceptar a un novio que esté dentro del CUARTO GRADO DE CONSANGUINIDAD y el SEGUNDO GRADO DE AFINIDAD.  Un mejor consejo aún es que busquen a su futuro cónyuge lo más alejado posible de sus parientes consanguíneos y por afinidad.

La iglesia tiene la obligación moral de orientar a los creyentes en cuanto a todos estos aspectos, instando a tiempo y fuera de tiempo.                                   rvo7