¿Cómo enfrentar las tentaciones ‘relámpago’ o imprevistas?

Hay lugares y situaciones no-sexuales en las que sin avisar, somos tentados por la aparición de una persona, de objetos o asociaciones, o por nuestros propios recuerdos. Un ataque sorpresa no significa caer irremediablemente en pecado, si tienes un plan previo.

El auto-control es como un músculo que puede estar atrofiado por no usarse, pero puede hacerse fuerte, empezando hoy con la práctica de estas técnicas. Como inspiración, utilizamos algunas de los consejos de Joe Dallas, un respetado consejero de quien aprendemos mucho.

Requerirá práctica, esfuerzo y aplicación consistente, e integrarlas en un buen plan –y esa es la parte que te corresponde en el esfuerzo cooperativo entre tú y Dios. Así que pongámonos en marcha.

Técnica #1: Reenfocar la vista

Los hombres son criaturas visuales, y no hay nada de malo con eso, pero eso nos hace evaluar o chequear constantemente nuestro entorno, y así algunas veces encontrarás “candidatas”. Esas son las personas que tu carne considera “de tu tipo”. Te atrae, y eres movido por el deseo de seguir viéndola, disfrutando de su belleza y el subidón que viene cuando la atracción pasa a ser lujuria. Cuando llegas a ese estado, necesitas algo que te interrumpa y te desconecte lo más pronto posible.

Lo que debes hacer, es redirigir tus ojos de inmediato hacia algo seguro (un objeto, una pared, una planta). Cuando haces eso, estás cambiando canal en tu mente. Entonces respiras, profunda y calmadamente. El valor de la respiración profunda es que te ayuda a recuperar el control en situaciones difíciles. Si estás muy enojado y listo para reventar a alguien, un par de inspiraciones profundas pueden calmarte. O cuando estás en pánico, es asombroso lo que la respiración profunda puede hacer para estabilizarte.

O en este caso, te enfrías para evitar que la estimulación continúe. Intenta hacerlo ahora mientras lees. Coloca tu libro boca abajo, inhala profundamente y cuenta “uno” mientras exhalas. Inhala de nuevo, y cuenta “dos” al exhalar. Repite hasta que la cuenta llegue a cinco, concentrándote visualemente en un objeto mientras lo haces. El ejercicio no debe tomarte más de quince segundos.

¿Suficientemente simple? Así debería ser. La técnica de la distracción funciona con disparadores visuales, porque te permite una ventana de tiempo en la que puedes enfriarte, mental y físicamente, cuando alguien o algo te estimula. Y durante ese período de enfriamiento, te das el control al decidir no entretener la estimulación.

Jesús aludió a esto, cuando hablaba del poder de la vista:

»Tu ojo es una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es malo, tu cuerpo está lleno de oscuridad. Lucas 11:34 NTV

Sin embargo, esta es una solución aún incompleta que te permite ganar tiempo pero que no trabaja con tu mente ni tu corazón. Añade entonces a tu repertorio estas otras técnicas:

Técnica #2: Regresar a la realidad

Cuando quieras echarle algo de agua fría a tu tentación, usas esta técnica. Lo que debes hacer es decir (1) tu nombre, (2) el nombre de la gente más cercana a ti, y (3) tus responsabilidades primarias o tu llamado. Dices cada una de estas en voz alta, concentrándote en lo que estás diciendo.

La razón por la cual esta técnica funciona, es porque te saca de la compartimentación. Los hombres tenemos la capacidad de colocar mentalmente en carpetas separadas varias cosas, en varios compartimentos que no se relacionan: la familia en una, y el sexo en otra, por ejemplo.

Cuando actúas tu adicción – consumes pornografía, cometes adulterio, fornicas – tienes que bloquear mentalmente los aspectos más importantes de tu vida. Si no lo haces, será difícil disfrutar el pecado. Tú sabes que es complicado masturbarse viendo pornografía mientras alabas a Dios, o mientras piensas en tu familia o tus hijos.

Estoy seguro de que ya estás algo asqueado por el comentario anterior. ¿Lo ves? Los dos mundos de pecado sexual y tus prioridades (Dios, familia, llamado) no pueden co-existir, así que uno debe ser bloqueado mientras te enganchas en el otro.

¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? 2 Corintios 6:14b-15 NVI

Uso esta técnica cuando la tentación venga mientras estés de viaje lejos de los tuyos, cuando estés a solas, o en un estado emocional vulnerable. Así que cuando llegue la tentación de masturbarte o de ceder ante cualquier otro pecado sexual, di en voz alta tu propia variante del siguiente párrafo:

“Mi nombre es ______. El nombre de mi esposa es ______, mis hijos son ______ y ______. Mi trabajo es ______ y mi llamado en el cuerpo de Cristo es ______. Estas son mis prioridades, y hoy no voy a caer porque los valoro muchísimo.”

Técnica #3: Romper las asociaciones mentales

Hay ocasiones en las que palabras u objetos inofensivos nos causan tentación, y la confusión de una experiencia tan rara nos hace dudar si estamos cuerdos. La ansiedad resultante nos puede encaminar a consumar el pecado. Estas tentaciones usualmente tienen que ver con fantasías, recuerdos traumáticos de experiencias sexuales, o con las actividades de pecado en las que nos involucramos en el pasado.

De esa manera, prendas de vestir, una canción, un actor o actriz, la postura de una persona, o incluso un color o un lugar como una oficina o un dormitorio, pueden traer a tu mente recuerdos que no buscabas. A estas cosas las llamamos disparadores de la tentación.

Lo que necesitas hacer es tomar una pausa (usa la técnica #1) y en oración pide al Espíritu Santo que te revele por qué tu mente está asociando un objeto o persona con tentación sexual. Con seguridad, encontrarás alguna fantasía o recuerdo no confesado, y será el momento justo para sacarlo a luz, confesarlo ante Dios, renunciar a ese recuerdo que te está arrastrando y dedicar de nuevo tu vida a Dios en santidad.

Llama a un compañero de responsabilidad, y cuéntale lo que estás pasando, para que te ayude a orar y pedirte cuentas al respecto. Para sustituir esta asociación, deberás buscar en tu Biblia una forma distinta de relacionar tal palabra, persona u objeto con una verdad bíblica, de tal manera que cuando la asociación vuelva a aparecer, puedes cambiar intencionalmente el canal en tu mente. Puedes ver un ejemplo en este enlace.

Haré que haya coherencia entre su pensamiento y su conducta, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos. Jeremías 32:39 NVI

Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al SEñOR, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad. «Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el SEñOR—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Isaías 55:7-8 NTV

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