Pastor Miguel Arrázola
misteriosdevida.org

Con el paso de los años se ha perdido el significado de la navidad, pero vamos
a aprender el verdadero sentido que esta tiene, pues hoy en día confundimos
esta época con papa Noel, villancicos, regalos, compras, en fin; pero es
necesario ir mas allá, la palabra en inglés Christmas que se traduce como
navidad, se compone de las sílabas Christ que significan Cristo, esto quiere
decir que realmente quien le da sentido a esta época es solo Él. Ya que la
historia de Papa Noel tan solo se remite a un pastor de una iglesia, que desde
niño fue huérfano y poseedor de una gran fortuna, con la cual una noche se
dedicó a dar dinero a una pobre familia conformada por tres niñas, tirándoles
desde su casa unas bolsas de oro para que no los desalojaran, pidiéndoles que
no le dijeran a nadie; un tiempo estuvo en la cárcel y luego fue dejado en
libertad por el emperador Constantino, dedicándose a ser pastor de una iglesia
por mucho tiempo, y desde ese entonces se le ha elaborado, la bien conocida
leyenda.
Por otro lado, en estas fechas también se escuchan frases como “paz a los
hombres de buena voluntad”, creyendo que eso está escrito en la Biblia,
tergiversando las cosas, cuando realmente la palabra de Dios dice en Lucas
2:14 “¡Gloria a Dios en las altura, y en la tierra, buena voluntad para con los
hombres”. Viendo claramente que es Cristo quien vino a mostrarnos a nosotros
la buena voluntad del Padre, pero ahora, ¿Piensas que todo lo malo viene de
Dios y lo bueno es porque te has portado bien? Siendo esto todo lo contrario, la
buena voluntad viene de Dios, vamos a leerla en Romanos 12:2 “No os
conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de
Dios, agradable y perfecta”.
Y esta se inicia a partir del plan de Dios con ciertos acontecimientos que
rodearon el nacimiento y la muerte de Jesús, Él nació de una virgen y murió por
nosotros, vamos a Romanos 5:12-15 “Por tanto, como el pecado entró en el
mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos
los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en
el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó
la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de
la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don
no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno
murieron los muchos, abundaron mucho mas para los muchos la gracia y el don
de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo”. Es así como, si a causa de
Adán trajo el pecado, Jesucristo siendo Dios encarnó en un hombre para por
esta misma causa, traer la salvación.
Adán fue el primer hombre, pero no fue nacido, fue creado, al igual que su
mujer Eva quien tampoco nació, sino que fue tomada de la costilla del mismo
Adán, analizando esto, nos damos cuenta que el resto de la humanidad si
ha nacido de otro ser humano, excepto Jesús, quien siendo cien por ciento Dios se
hizo cien por ciento hombre encarnado en un cuerpo, de allí se traduce el
nombre Emanuel “Dios con nosotros” y a pesar de que este cuerpo lo limitada
en ciertos aspectos no dejaba de ser Dios, por ejemplo cuando la mujer del
flujo de sangre le tocó el borde del manto y fue sana Él preguntó ¿Quién es el
que me ha tocado? Obsérvalo en Lucas 8:45 “Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el
que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y lo que con é estaban:
Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha
tocado?”. Al mismo tiempo realizaba acciones propias de los hombres como
comer, dormir, descansar, en fin; pero ahora tiene un cuerpo glorificado
omnipresente, omnisciente y omnipotente.
Pero en su concepción no había pecado, pues su sangre que nos redimió estaba
libre de él, cosa que no ocurre con la nuestra por la naturaleza de pecado que
tenemos. La sangre que corría por Jesús era libre de pecado porque su padre
no era José, quien al igual que todos tenía la herencia de Adán, de allí el valor
de la sangre de Cristo, quien tuvo una perfecta naturaleza libre del pecado. Es
así como descubrimos que su concepción y nacimiento se dieron en
circunstancias que fueron únicas; date cuenta de esto, 700 años antes el
profeta Isaías lo anunció, acompáñame a leerlo en Isaías 7:14 “Por tanto, el
Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un
hijo, y llamará su nombre Emanuel”. Dándose esta palabra cuando ni siquiera
los padres de los padres de José y María, habían nacido.
Inclusive ya desde el libro de Génesis, también estaba profetizado que Jesús
nacería en Belén y encarnaría allí, pues Él ya había sido creado, por ello sus
edades son por los siglos de los siglos, es el que era, el que es y el que ha de
venir; y esto lo puedes ver específicamente en Génesis 3:15 “Y pondré
enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te
herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. Es decir que Jesús ya existía
2000 años antes de que apareciese en un pesebre, pues la simiente de la
serpiente es el diablo y la simiente de la mujer es Jesús, y esto fue lo que hizo
Él en la cruz, ya que Cristo al vencer la muerte le pisó la cabeza al diablo, es
por ello entonces, que desde aquel tiempo en la palabra todo estaba predicho.
Y así se desarrollo el cumplimiento de los hechos, vamos a Mateo 1:16 “y Jacob
engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo”.
Fíjate la expresión de la cual, que está escrito en singular femenino, es decir
que indica que Jesús fue físicamente nacido de su madre María, pero no de
José, y si recuerdas, la simiente de la mujer era la que traería la salvación,
¡Mira que poder tan grande tiene esto!. Todo estaba preparado porque sin
ecografía ya se sabía el sexo, el sitio, el nombre y lo que iba a hacer; veamos
Miqueas 5:2 “Pero tu, Belén Errata, pequeña para estar entre las familias de
Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el
principio, desde los días de la eternidad”. Su nacimiento fue anunciado por ángeles, como un evento nunca jamás visto,
fue adorado por sabios no por magos que eran astrónomos no astrólogos, que
seguían el recorrido de la estrella de oriente que los llevaría hasta el Mesías,
por ello cuando llegaron a visitar al rey Herodes, se dieron cuenta que no se
trataba de él, pues él era un sanguinario que había matado a su antecesor y
sus súbditos para obtener el trono, lo cual les demostraba que el reino de Jesús
no era de este mundo. En Mateo 2:1-2 “Cuando Jesús nació en Belén de Judea
en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo:
¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto
en el oriente, y venimos a adorarle”.
Si vamos a los textos del original hebreo la palabra no dice magos sino sabios y
estos hombre siguieron el recorrido de esta estrella que solo ha aparecido un a
sola vez en la humanidad. Más adelante en este mismo texto, el versículo 11
dice: “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose,
lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y
mirra”. Ellos al verlo reconocieron que este niño era su majestad el rey Jesús, y
por ello le ofrecieron presentes como es digno de un rey, pero veamos el
profundo significado que encierran cada uno de estas ofrendas, ya que la mirra,
por su parte era un regalo que se le daba a quien iba a morir, era un perfume
para embalsamar cuerpos, lo cual le recordaba a Jesús que nació para morir
por nosotros.
Pero como lo hemos venido estudiando todo estaba predispuesto, vamos al
libro de Apocalipsis 13:8 “Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos
nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado
desde el principio del mundo”. Esto nos muestra que en la mente de Dios
desde un principio Su hijo sería sacrificado por ti y por mí. De otro lado, el
incienso, otro de los presentes, era de uso únicamente de los sacerdotes, así
que Jesús fue reconocido como tal, por ello no hay otro mediador entre Dios y
los hombres sino el sumo sacerdote que es Él; el incienso representa las
oraciones de los santos en las cuales Jesús intercede por nosotros. Y finalmente
el oro, que es un metal precioso que denota realeza, divinidad, pureza y le
reconocía como rey de reyes.
Es por ello que estamos llamados a darle la mejor adoración a Él en esta
navidad, por nuestra salvación y redención, pero lo olvidamos porque todo se
ha comercializado y se ha distorsionado el verdadero sentido de esta época,
cuando lo único que debemos hacer es solo entender para que y porque tiene
razón de ser. Acompáñame ahora nuevamente a Isaías 9: 6-7 “Porque un niño
nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará
su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y
sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en justicia desde ahora y para
siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”. Es un reino que no
tendrá fin, físicamente manifestado vino como siervo pero volverá como rey a
juzgar a la humanidad. Esta es la razón por la cual anhelamos ver al Señor e irnos con Él para vivir
eternamente, pero solo lo haremos si estamos preparados, como para entrar en
la pequeña gruta de la catedral en Belén, donde debemos entrar inclinados por
su pequeña puerta, y es así como la palabra de Dios dice en Filipenses 2:10-11
“para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los
cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo
es el Señor, para gloria de Dios Padre ”. Entendiendo ahora que Jesús no vino
a nacer simplemente en un pesebre, sino principalmente en tu corazón, para
que puedas reconocerle y adorarle, sabiendo que murió pero que ahora vive en
ti, y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo,
dado a los hombres, en el que podamos ser salvos, pues Él es el camino la
verdad y la vida, y nadie va al Padre sino por Él.